“Solo quiero que lo vivido demasiado deprisa sea aún más vivo, ponerlo a mi lado, cálido y palpitante, para poder abrazarlo una y otra vez.” — Stefan Zweig de Noche fantástica 8
“Las personas extrañas pueden, con su mera presencia, encender en mí una pasión por conocer que no es mucho menor que la de poseer a una mujer.” — Stefan Zweig de Amok 9
“Nunca le había parecido tan atractiva, y nunca había estado tan completamente en su poder.” — León Tolstoi de El diablo
“La quería tan pura que temía que mi pensamiento la manchara al desearla.” — Carmen de Burgos de Alucinacion 4
“Los hombres no sabían mirarlas a los ojos. En toda mirada de mujer encontraban únicamente el encanto de su sexo.” — Carmen de Burgos de La rampa
“La poseían los claveles, con el aroma que la penetraba como un puñal.” — Carmen de Burgos de Punal de claveles
“Era un sentimiento que le había dado el manojo de claveles con su fuerte olor a clavo.” — Carmen de Burgos de Punal de claveles
“Lo que sí vio fue la casa que Mapuhi, Tefara y ella habían construido tan cuidadosamente en sus mentes.” — Jack London de La casa de mapuhi
“Siente un hambre vaga, una necesidad tan indefinida que no logra caracterizarla.” — Jack London de El hijo del lobo
“Había algo en sus ojos que aterraba. No podía enfrentarlo, y sin embargo continuamente volvía para captar un destello de ese algo ardiente.” — Jack London de Aloha oe
“Que me dejen vivir intensamente mientras viva; quiero saborear el rico jugo de la carne roja y sentir el sabor ácido del vino en mi paladar.” — Robert E. Howard de Conan el Cimmerio 5
“Deseando la verdad, esperándola, destilando laboriosamente unas pocas palabras, deseando siempre verdad.” — Virginia Woolf de La casa encantada y otros cuentos
“Quería ser un hombre, ser plenamente humano, por eso se aferró a él.” — H. P. Lovecraft de La cosa en el umbral
“Suprimamos el deseo en la vida y habremos acabado con ella.” — Roberto Arlt de Las ciencias ocultas en la ciudad de bue...
“Ese incierto deseo de aventura subsiste en el hombre de temple más agrio y pesimista.” — Roberto Arlt de Una tarde de domingo
“Dicen los sabios que el placer sacia al hombre y encadena a la mujer.” — Roberto Arlt de El criador de gorilas 4
“Frecuentemente el hombre se cree con capacidad para contener el infinito.” — Roberto Arlt de El amor brujo 4
“Hay rostros de doncellas que hieren con espada de dulzura. Nos alejamos, y el alma nos queda entenebrecida y sola, como después de una fiesta.” — Roberto Arlt de El juguete rabioso 4
“No era el dinero vil y odioso que se abomina porque hay que ganarlo con trabajos penosos, sino dinero agilísimo, truhanesco y bailarín.” — Roberto Arlt de El juguete rabioso
“Yo… ¡pólvora! y no puedo permanecer en reposo… Me devoro… me abraso…” — Julio Verne de Maravillosas aventuras de Antifer