Las ciencias ocultas en la ciudad de buenos aires
Roberto ArltNovela· Sociedad · ⏱ ~43 min de lectura
Contexto
Roberto Arlt y la Buenos Aires de entreguerras
Roberto Arlt nació en Buenos Aires en 1900, hijo de inmigrantes —padre alemán, madre triestina— y creció en los barrios populares de Flores y Villa del Parque, lejos de los círculos literarios de la élite porteña. Su formación fue autodidacta y caótica: leyó con voracidad a Dostoievski, Nietzsche, Strindberg y a los teósofos europeos mientras trabajaba como aprendiz de librero, peón y periodista. Esta tensión entre marginalidad social y ambición intelectual impregna toda su obra. El artículo Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires, publicado en 1920 en la revista Tribuna Libre, es uno de sus primeros textos conocidos y revela ya la mirada irónica y sociológica que lo caracterizaría.
El ocultismo en el Río de la Plata a comienzos del siglo XX
Entre 1880 y 1930, Buenos Aires vivió una expansión demográfica vertiginosa impulsada por la inmigración masiva europea: italianos, españoles, judíos askenazíes, árabes y eslavos transformaron la ciudad en un laboratorio social sin precedentes. En ese caldo de cultivo prosperaron movimientos espiritistas, teosóficos y ocultistas que habían llegado desde Europa junto con las maletas de los inmigrantes. La Sociedad Teosófica Argentina, fundada en 1893 con vínculos directos con la rama fundada por Helena Blavatsky, tenía sede en Buenos Aires y publicaba sus propias revistas. El espiritismo de Allan Kardec contaba con numerosas logias en los barrios obreros, y la masonería ejercía una influencia discreta pero real en sectores de la clase media ilustrada. Arlt observó este fenómeno no como creyente sino como cronista fascinado por la credulidad humana y por la función social de lo irracional.
Un texto en el cruce del periodismo y la literatura
El artículo se inscribe en la tradición del costumbrismo rioplatense pero lo desborda: Arlt no se limita a describir tipos pintorescos, sino que analiza con sarcasmo la proliferación de charlatanes, adivinos, astrólogos y curanderos en una ciudad que se proclamaba moderna y positivista. La Argentina de 1920 era el país latinoamericano con mayor tasa de alfabetización y uno de los más ricos del mundo, lo que hacía aún más llamativa, a ojos del joven Arlt, la coexistencia de la fe en el progreso científico con la demanda masiva de prácticas esotéricas. Este contraste entre modernidad y superstición sería un tema recurrente en sus novelas posteriores, especialmente en El juguete rabioso (1926) y en Los siete locos (1929), donde el personaje del Astrólogo encarna precisamente esa figura del manipulador ocultista que medra sobre la desesperación ajena.
Contexto intelectual: positivismo, anarquismo y teosofía
La década de 1910 y los primeros años veinte fueron en Argentina un período de agitación ideológica intensa. La Reforma Universitaria de 1918 en Córdoba había sacudido las estructuras académicas; el anarquismo y el socialismo competían por el alma del movimiento obrero; y el positivismo de Auguste Comte seguía siendo el paradigma dominante en las universidades. Frente a ese racionalismo oficial, las corrientes ocultistas ofrecían respuestas existenciales que la ciencia y la política no satisfacían. Arlt conocía bien las obras de Eliphas Lévi, el Rosacrucismo y la literatura teosófica que circulaba en las librerías de la calle Corrientes, y su artículo demuestra un conocimiento directo de esas fuentes, aunque su actitud sea la del escéptico que disecciona el fenómeno con bisturí periodístico.
Recepción e influencia posterior
En su momento, el texto pasó casi inadvertido: Arlt era un desconocido de veinte años y Tribuna Libre tenía escasa circulación. Su redescubrimiento se produjo décadas después, cuando la crítica literaria argentina —con figuras como David Viñas, Noé Jitrik y Omar Borré— comenzó a rastrear los orígenes del estilo arltiano y a valorar sus escritos periodísticos tempranos. El artículo adquirió entonces una importancia documental doble: como testimonio de la Buenos Aires esotérica de comienzos del siglo XX y como embrión de las obsesiones que recorren toda la obra del autor. La figura del Astrólogo en Los siete locos y Los lanzallamas (1931) es considerada hoy una de las grandes creaciones de la narrativa hispanoamericana del siglo XX, y su genealogía arranca directamente de la observación sociológica que Arlt realizó en este artículo juvenil. La influencia de Arlt sobre escritores como Julio Cortázar, Ricardo Piglia y César Aira ha contribuido a que este texto temprano sea leído como una pieza fundacional de la modernidad literaria argentina.
Temas y análisis
Temas, motivos y símbolos en «Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires» de Roberto Arlt
Este texto, publicado originalmente como crónica periodística en el diario El Mundo, es una de las aguafuertes más reveladoras de Roberto Arlt: un recorrido por el submundo esotérico y ocultista de Buenos Aires en los años treinta. Aunque no hay spoilers dramáticos en sentido estricto, el análisis desvela las capas críticas e irónicas del texto.
1. La ciudad moderna como territorio de la credulidad
Arlt construye Buenos Aires no solo como metrópolis en expansión sino como espacio donde conviven la modernidad industrial y la superstición más arraigada. La ciudad —con sus conventillos, pensiones y callejuelas— se convierte en el escenario paradójico donde el progreso y el pensamiento mágico coexisten sin contradicción aparente. Arlt explora cómo la urbanización acelerada, lejos de erradicar las creencias irracionales, las multiplica y diversifica: astrólogos, quiromantes, espiritistas y curanderos proliferan en los mismos barrios donde se instalan fábricas y redacciones de periódicos.
2. La marginalidad social y el refugio en lo sobrenatural
Uno de los ejes más poderosos del texto es la relación entre pobreza, desamparo existencial y recurso a las ciencias ocultas. Arlt observa que son principalmente los sectores populares —inmigrantes, obreros, mujeres solas, desempleados— quienes acuden a adivinos y médiums. El ocultismo funciona aquí como síntoma social: ante la ausencia de redes institucionales sólidas y la precariedad económica, lo sobrenatural ofrece una ilusión de control sobre el destino. El símbolo de la consulta —ese ritual privado en un cuarto oscuro— condensa la soledad y la vulnerabilidad del individuo moderno.
3. La ironía como herramienta crítica y el ojo del cronista
Arlt adopta la postura del observador irónico que recorre estos espacios con fascinación y distancia simultáneas. La ironía no es crueldad sino método de análisis: el autor se burla suavemente de charlatanes y clientes, pero también reconoce en esa credulidad una necesidad humana legítima. El motivo del cronista infiltrado —que visita a los practicantes del ocultismo como si fuera un cliente más— permite a Arlt revelar los mecanismos de manipulación sin perder la empatía hacia quienes son engañados. Esta tensión entre crítica y comprensión es una de las marcas más características de su escritura periodística.
4. El charlatanismo, el fraude y la explotación del deseo
Arlt desmonta con precisión los mecanismos del engaño organizado: la escenografía del consultorio ocultista —velas, cortinas, vocabulario críptico, gestualidad teatral— funciona como sistema semiótico diseñado para producir credibilidad. El símbolo del cristal de adivinación o la baraja del tarot no son aquí objetos sagrados sino utilería de una pequeña industria del fraude. El texto expone cómo el charlatán explota el deseo humano de certeza, de respuesta ante la incertidumbre, convirtiendo la esperanza ajena en mercancía.
5. La identidad porteña y la mezcla cultural
Las ciencias ocultas que Arlt describe son también un mapa de la heterogeneidad cultural de Buenos Aires: prácticas de origen afroamericano, tradiciones espiritistas europeas, magia popular italiana y española, influencias teosóficas de raíz anglosajona. Este sincretismo ocultista es un espejo de la ciudad misma, construida sobre capas de inmigración y mestizaje cultural. Arlt percibe en esa amalgama algo genuinamente porteño: una identidad que se forma precisamente en la mezcla, en la apropiación y transformación de tradiciones ajenas.
6. La búsqueda de sentido en una época de crisis
Escrito en el contexto de la crisis del treinta y la inestabilidad política y económica argentina, el texto de Arlt puede leerse como un diagnóstico de época: cuando las grandes narrativas —el progreso, la política, la religión institucional— pierden credibilidad, el individuo busca sentido en los márgenes. El ocultismo aparece entonces como una respuesta desesperada a la pregunta por el destino personal en un mundo que parece haber perdido su orden. En este sentido, las ciencias ocultas son menos un tema pintoresco que un síntoma de la angustia existencial moderna, tema que recorre toda la obra de Arlt.
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