“Porque sobre el uno están puestos como iluminadores los ángeles de Dios, sobre el otro los ángeles de Satanás.” — Anónimo de Epístola de Bernabé
“Me he purificado con lavados en el agua, mi espalda ha sido limpiada con sal, y mis partes internas están en la Piscina de la Verdad.” — Anónimo de El libro de los muertos
“Tú perduras por toda la eternidad en tu nombre de 'Un-Nefer' (es decir, Ser Benéfico).” — Anónimo de El libro de los muertos
“Las Almas de Amentt gritan, y cuando se encuentran con tu Majestad (¡La Vida, la Fuerza, la Salud sean para ti!)” — Anónimo de El libro de los muertos
“No he cometido ningún pecado en esta tierra, y no he defraudado a ningún hombre de sus bienes".” — Anónimo de El libro de los muertos
“Eres el Gobernador de los dioses y de los hombres y has recibido el cetro, el látigo y el rango de tus Padres Divinos.” — Anónimo de El libro de los muertos
“¡Ay de los que obran impiedad, Y gloriarse en la mentira y exaltarlos: Pereceréis, y ninguna vida feliz será vuestra.” — Anónimo de El libro de Enoc
“Pero recordad siempre que el TODO es UNO, y que en su mente infinita es donde crean y generan y existen los Kosmos.” — Anónimo de El Kybalión
“Que cada uno los haga suyos y los practique y emplee, porque nunca serán realmente una posesión propia hasta que se los haya llevado a la práctica.” — Anónimo de El Kybalión
“Guardémonos de toda avaricia mental, y expresemos en la acción lo que hayamos aprendido.” — Anónimo de El Kybalión
“La sabiduría de esta medida salta a la vista de todos los estudiantes de historia.” — Anónimo de El Kybalión
“¡Que os den honra las cortes, ojalá lo quiera Dios!” “Amén”, dijo Mío Cid, ese buen Campeador; y al rey primero en la mano, luego en la boca besó.” — Anónimo de Cantar de mío Cid
“Los atavíos del Cid y los suyos ricos son y el séquito que traía es digno de tal señor.” — Anónimo de Cantar de mío Cid
“De las puertas del alcázar esto Mío Cid mandó: ni de día ni de noche no las abra nadie, no.” — Anónimo de Cantar de mío Cid
“Por todas partes noticias del Cid fueron a sonar, muchos se juntan al Cid y muy pocos se le van.” — Anónimo de Cantar de mío Cid
“En cuanto divisa al rey de Castilla y de León de su caballo se apea Mío Cid Campeador, ante el rey quiere humillarse y honrarle como señor.” — Anónimo de Cantar de mío Cid
“Dentro se queda su esposa, quedan sus hijas las dos, en las que Cid tiene puestos el alma y corazón, y todas aquellas damas que sus servidoras son.” — Anónimo de Cantar de mío Cid
“Don Alfonso, que lo ve, en seguida le atajó: “Mío Cid, por San Isidro, no me hagáis humillación, montad a caballo, Cid, me disgustaréis si no.” — Anónimo de Cantar de mío Cid