“Algún tiempo tu fuerza 1762 tendrás todavía, mas luego de ella 1763 te habrán de privar la dolencia o la espada, 1764 el abrazo del fuego o l” — Anónimo de Beowulf
“En él poco podríais: 2533 no hay otro varón, sino yo solamente, 2534 que pueda enfrentarse al maligno reptil, 2535 que realice la hazaña.” — Anónimo de Beowulf
“Nuestra lucha decida 2526 en lo alto del risco el destino que rige 2527 y gobierna a los hombres.” — Anónimo de Beowulf
“Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes.” — H. P. Lovecraft de La llamada de Cthulhu 23
“La naturaleza sutil, convulsionada por un éxtasis espiritual, como la espuma de la bebida de la región, rebajó lo elevado y elevó lo humilde, y ¡he aquí!” — H. P. Lovecraft de Ibid
“Porque allí, en la calzada desgarrada, yacía blanqueado y tranquilo, en una pompa” — H. P. Lovecraft de Ibid
“En el amanecer, los habitantes de Milwaukee se levantaron para encontrar una antigua pradera convertida en tierra firme.” — H. P. Lovecraft de Ibid
“Así que se acercaron a la única ventana iluminada y oyeron al Terrible Anciano hablar infantilmente a sus botellas con p” — H. P. Lovecraft de El viejo terrible
“Recipientes, sólidamente sujetos, estaban destinados a contener el agua y los víveres que necesitaban los tres viajeros.” — Julio Verne de De la tierra a la luna
“Los tragaluces estaban protegi-dos contra los choques de la partida por planchas sólida-mente incrustadas, que fácilmente podían echarse fuera destornillando tuercas interiores.” — Julio Verne de De la tierra a la luna
“El primero que inventó un nuevo cañón se asoció con el primero que lo fundió y el primero que lo taladró.” — Julio Verne de De la tierra a la luna
“Así el aire contenido en el proyectil no podía escaparse, y eran posibles las observaciones.” — Julio Verne de De la tierra a la luna
“Un mes después de su formación, se componía de 1.833 miembros efectivos y 30.575 socios correspon-dientes.” — Julio Verne de De la tierra a la luna
“Todos estos mecanismos, admirablemente estableci-dos, funcionaban con la mayor facilidad, y los ingenie-ros no se habían mostrado menos inteligentes en todos los accesorios del vag...” — Julio Verne de De la tierra a la luna
“En serio, querida, tiemblo de verdad cuando fija en los míos la mirada inescrutable de sus ojos —dos especies de astros— que he intentado vanamente describirte.” — Ambrose Bierce de Una dama de redhorse
“Querida —replicó gravemente, fervorosamente—, sin las mejillas chupadas, los ojos hundidos, el pelo largo y lacio, el andar agobiado, los harapos, la suciedad y la juventud, ¿no me...” — Ambrose Bierce de Una dama de redhorse
“Era una risa tan sobrenatural, inhumana y diabólica que les produjo un pavor indescriptible.” — Ambrose Bierce de La muerte de Halpin Frayser
“Los árboles sangraban y las hojas exhibían, a la luz embrujada, un fulgor rojizo.” — Ambrose Bierce de La muerte de Halpin Frayser
“Quienes han sobrevivido a tales encuentros manifiestan que esas macabras criaturas carecen de todo sentimiento natural, y de su recuerdo, a excepción del odio.” — Ambrose Bierce de La muerte de Halpin Frayser
“Y volvió a toda carrera a su casa, tomó un hacha y mató a sus cuatro caballos de un hachazo en la cabeza a cada uno.” — Hans Christian Andersen de Claus el grande y claus el chico
“Los peces pasaban nadando junto a mí, como pájaros en el aire.” — Hans Christian Andersen de Claus el grande y claus el chico