“Luego los desolló y se fue al pueblo con los cueros.” — Hans Christian Andersen de Claus el grande y claus el chico
“¡Qué buenas gentes son aquéllas, y qué magnífico ganado!” — Hans Christian Andersen de Claus el grande y claus el chico
“Pero aquél que ha seguido las enseñanzas descritás, ha sido objeto, a su vez, de un análisis, se ha asimilado todo lo que hoy puede saberse en psicolog” — Sigmund Freud de El análisis profano
“Todo lo que sucede en el Ello, es y permanece inconscienfe y sólo los procesos desarrollados en el Yo pueden llegar a ser conscientes.” — Sigmund Freud de El análisis profano
“No, hija mía, no, yo no los pagaré al precio de tu honor y de tu felicidad.” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Oh padre mío, sin embargo, sólo con esa condición puedo arrancaron a las manos de nuestros enemigos...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“A estas palabras se hiere y cae palpitando sobre aquel cuerpo frío al que en un movimiento involuntario su boca presiona aún con sus últimos besos.” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Henriette mira con ojos extraviados a Granwel; cree estar segura de no ser engañada esta vez, pero su corazón ulcerado no es ya susceptible de consuelo...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Henriette, bastante valiente para resistir a esta crisis espantosa...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“¡Ah!, Juliette, prosiguió firmemente Castelnau, déjame perecer; he vivido; sería comprar demasiado caro los pocos días que debo languidecer aquí abajo...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Recibe mi alma, oh tú, al que idolatré toda mi vida; va a aniquilarse en la tuya para no separarse de ella jamás.” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Miss, dijo Granwel cuando está satisfecho, creed en lo que voy a deciros: todos mis sentimientos de venganza están apagados, no pienso ya más que en reparar mis crímenes...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Se escuchó el sonido de trastabilleos, después cómo se cerraba la puerta interior; y finalmente la exterior se cerró con un golpe que estremeció al edificio entero.” — Ambrose Bierce de El dedo medio del pie derecho
“Por las costumbres del país y de la época la discusión sólo podía tener una conclusión.” — Ambrose Bierce de El dedo medio del pie derecho
“Demando la satisfacción que merece un caballero", dijo el extraño, que se había tranquilizado.” — Ambrose Bierce de El dedo medio del pie derecho
“Parecía como si acerados cuchillos le traspasaran los delicados pies, pero ella no los sentía; más acerbo era el dolor que le hendía el corazón.” — Hans Christian Andersen de La sirenita
“Tenía la piel tersa y purísima, y detrás de las largas y oscuras pestañas sonreían unos ojos azul-oscuro, de dulce expresión.” — Hans Christian Andersen de La sirenita
“Era la última noche que respiraba el mismo aire que él, y que veía el mar profundo y el c” — Hans Christian Andersen de La sirenita
“La sirena no tiene un alma inmortal, ni puede adquirirla si no es por mediación del amor de un hombre; su eterno destino depende de un poder ajeno.” — Hans Christian Andersen de La sirenita
“Eres tú -dijo el príncipe- la que me salvó cuando yo yacía como un cadáver en la costa -.” — Hans Christian Andersen de La sirenita
“Era una noche muy oscura y no podía comprarse ni una vela, pero entonces recordó que en el yesquero que había sacado del árbol hueco había una mecha pequeña.” — Hans Christian Andersen de El yesquero