“Considera solo por un momento, Janetta, y debes convencerte de lo absurdo que es suponer que alguna vez pudiera hacer una reverencia o comportarse como cualquier otra persona.” — Jane Austen de Amor y amistad
“La grandeza toda Del ser privilegiado, Se confundió, en acorde coreado, Con el grito de un pájaro, que tiene Que mantenerse de anim” — Rosario de Acuña de Sentir y pensar
“Alzó sus hombros; recogió su abrigo; Y, tosiendo, después, seco y cortado, Se alejó de María Por un sendero del opuesto lado.” — Rosario de Acuña de Sentir y pensar
“Contigo camino, como por tí vivo: ¡sólo tú te regocijarás con mis pensamientos, y sentirás el orgullo de mi triunfo!” — Rosario de Acuña de Sentir y pensar
“Del Dios amor, que tiene sobre el mundo, Por pedestal, amontonado el barro Y por trono y dosel, el vicio inmundo!” — Rosario de Acuña de Sentir y pensar
“Quien ama como yo, muere, si olvida; ¡Cómo es posible que vivir se pueda Con el dolor horrible de esta herida!»” — Rosario de Acuña de Sentir y pensar
“Desarrollados en el País del Sol, estos tres monstruos, formaban una trinidad ante la cual las arcaicas-cimientes de todas las religiones se quedaban en mantillas.” — Rosario de Acuña de El país del sol
“Lo que el uno no chupaba, lo devoraba el otro, y lo que no podían agarrar los dos, lo desgarraba el tercero.” — Rosario de Acuña de El país del sol
“¡Ay de los solitarios, de los inadaptados, de los pocos solanos que hubo, y hay, y habrá en la vorágine catastrófica!” — Rosario de Acuña de El país del sol
“Tres semanas de ardor contenido se desataron en esta lucha, y también en mí sentí el alivio.” — Stefan Zweig de La mujer y el paisaje
“Un misterioso y clarividente presentimiento me prometía aún aventuras, y mis sentidos se estiraban para atisbar algo vivo, cálido.” — Stefan Zweig de La mujer y el paisaje
“Y mientras estaba allí de pie, blanca en su vestido claro contra el cielo plomizo, me pareció la sed, la expectación de toda la naturaleza languideciente.” — Stefan Zweig de La mujer y el paisaje
“Estaba de pie sin aliento, con las manos entrelazadas, y me contraje en un maravilloso y dulce miedo que me dejó inmóvil.” — Stefan Zweig de La mujer y el paisaje
“Entonces llameaban azules y peligrosos, y cada vez se apretaban más, cada vez se volvían más negros por su propia plenitud.” — Stefan Zweig de La mujer y el paisaje
“De la oscuridad saltó, violento y fuerte, sus puños arrancaban las ventanas, martilleaban contra la casa.” — Stefan Zweig de La mujer y el paisaje
“Y de repente esto se rasgó en blanco: un relámpago, partiendo el cielo hasta la tierra.” — Stefan Zweig de La mujer y el paisaje
“Del Saulo revolucionario surge de pronto un humano San Pablo.” — Stefan Zweig de Fouché. Retrato de un hombre político
“Aquí comienza la verdadera actividad de Fouché.” — Stefan Zweig de Fouché. Retrato de un hombre político
“Por lo demás, también ejerce magistralmente el noble arte del alquimista de convertirlo todo en oro.” — Stefan Zweig de Fouché. Retrato de un hombre político
“Sólo le envía mensajes tenuemente envueltos todavía en el papel rosa de la benevolencia.” — Stefan Zweig de Fouché. Retrato de un hombre político
“Sabe de su voz delgada y enfermiza que puede muy bien susurrar, sugerir, insinuar, pero nunca arrastrar a las masas con elocuencia inflamada.” — Stefan Zweig de Fouché. Retrato de un hombre político
“Y, efectivamente, así se propaga poco a poco, subterráneamente, un miedo tremendo.” — Stefan Zweig de Fouché. Retrato de un hombre político
“Increíble decenio, predestinado y cruento, siniestro y fecundo.” — Stefan Zweig de Fouché. Retrato de un hombre político