“Intentaba en todo lo que emprendía alcanzar tal éxito y perfección que provocara elogios y sorpresa.” — León Tolstoi de El padre Sergio
“Se consideraba como una conservadora de museo, una gran señora rodeada de todas aquellas cosas bellas y suntuosas.” — Carmen de Burgos de Los anticuarios
“No es el corazón, Lon; es el orgullo lo que te lleva a matar a tu prójimo.” — Jack London de Los hombres de forty mile
“Su orgullo en mí se adentró en mí, hasta que se convirtió en una de las reglas principales de mi código personal.” — Jack London de El pagano
“Muchos hombres se habían arrodillado ante Yasmela. Aquel parecía ser de los que nunca se arrodillaban ante nadie.” — Robert E. Howard de El coloso negro
“Yo no tengo sangre real. Soy un bárbaro, hijo de un herrero.” — Robert E. Howard de Conan el conquistador
“¿De modo que así era el miedo? Pero ¿cómo se atrevía aquella mujer-fantasma a enseñarle lo que es miedo al hijo de Conan el Conquistador?” — Robert E. Howard de Conan de Aquilonia
“Una pobreza poco por encima de la miseria extrema, junto al orgullo de un nombre que prohíbe su alivio.” — H. P. Lovecraft de El alquimista
“Reconocí que un pseudo espiritualismo no excluía de esos que se consideraban superiores, el desprecio, el orgullo y la hipocresía.” — Roberto Arlt de Las ciencias ocultas en la ciudad de bue...
“Confío en que mi hijo nunca se avergüence de querer a su madre.” — Anne Brontë de La inquilina de Wildfell Hall 9
“Destruye mi pasado, aniquila mi presente, desvanece mi porvenir, y me será entonces permitido reventar en la oscuridad.” — Julio Verne de El maestro Zacarías
“¡Los ingleses, vencedores de tantos pueblos, vencidos por simples monos!” — Julio Verne de Gil braltar
“¡Ser feliz; este es el dios de los mortales, y más que su dios! Pero de pronto la justicia cae sobre ellos y los sorprende en medio del día.” — Esquilo de Las coeforas 6
“La caridad, ¡pamplina!, ¡humillación! ¡Derecho! ¡Justicia! ¡Venganza!” — Leopoldo Alas «Clarín» de Teresa
“Como gritan el hambre, el miedo, la lascivia en el cuerpo del asceta, del héroe, del casto, gritaba en él la vanidad artística.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Rivales
“La valentía de mis queridos padres en la hora del peligro no dejará de ser nunca para mí fuente de orgullo y satisfacción.” — Ambrose Bierce de El club de los parricidas
“Baila por en medio del mundo, y cuando pases por delante de una casa donde haya niñas propensas á la fatuidad y á la vanagloria, llama á la puerta.” — Hans Christian Andersen de Los zapatos rojos
“Baila siempre, baila con tus zapatos colorados, que es lo único que has amado en el mundo.” — Hans Christian Andersen de Los zapatos rojos
“Era muy feliz, pero sin orgullo, pues su buen corazón nunca se dejaba llevar por ese sentimiento.” — Hans Christian Andersen de El patito feo
“Hay que aguantar hasta el fin. Y siguió más altivo que antes.” — Hans Christian Andersen de El traje nuevo del emperador
“Había hecho mi primera heroicidad. Parecerá grotesco, pero nunca he estado tan contento y tan orgulloso de mí mismo como aquella noche.” — Manuel Chaves Nogales de Juan belmonte matador de toros