“Yo puedo renunciar á Xavier, no á que me recuerde sin cariño.” — Ramón del Valle-Inclán de El marqués de Bradomín. Coloquios románt...
“vencido puede mirarse, mas no darse por vencido.” — Pedro Calderón de la Barca de La aurora en Copacabana 6
“¡Vanidá!, ¡canto vals antre os homes, que hastra as portas da morte penetras!” — Rosalía de Castro de Follas novas 6
“Más quiere declarar en alta voz que las cosas son incomprensibles cuando no las comprende él, que confesar que el ignorarlas puede depender de su torpeza.” — Mariano José de Larra de Vuelva usted mañana 9
“Primero que de pedir, sería capaz de matar... No es por malos sentimientos, sino por vergüenza.” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de invierno
“Más quiero despeñarme de bizarro, que rendirme de medroso.” — Pedro Calderón de la Barca de El mágico prodigioso
“No quiero que nadie me ame por conveniencia, y me repugna también que alguien imagine que la conveniencia influye en el amor mío.” — Juan Valera de Dona luz
“Fatal de entusiasmo, tremendo de justicia, devorando en su crueldad un frenesí de remordimiento y de orgullo, lloró de gloria.” — Leopoldo Lugones de La guerra gaucha
“Si alguien aplaudía su acción, lo arrestaba por entrometido.” — Leopoldo Lugones de La guerra gaucha
“Lo que tú puedas hacer, a nadie lo has de encargar; lo que puedas ganar, a nadie lo has de deber.” — José Echegaray de El gran galeoto
“No me llores por desventurada. Estoy orgullosa y soy dichosa por mi propia falta.” — Juan Valera de El cautivo de doña Mencía
“Nada ni la presencia del Hombre sobre ellas podrá evitar que una Venenosa y una Cazadora solucionen sus asuntos particulares.” — Horacio Quiroga de Anaconda
“Niño, la mayor satisfacción que debo a tu protección y a tu amor es el desprecio.” — José Zorrilla de Traidor inconfeso y mártir
“Quiero estameña que arrope mi propio calor, no blondas que se empeñó en amarillear el calor ajeno.” — José Echegaray de A fuerza de arrastrarse 8
“Asomaba a sus ojos una lágrima, y a mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y se enjugó su llanto, y la frase en mis labios expiró.” — Gustavo Adolfo Bécquer de Rimas
“Nunca el enemigo ha visto el miedo en mi semblante.” — Gertrudis Gómez de Avellaneda de Guatimozín, último emperador de Méjico 5
“Tomad, señora, y cuidad de no dejarlo caer en otra ocasión donde al devolvéroslo, os lo devuelvan manchado en sangre.” — Gustavo Adolfo Bécquer de Leyendas
“No nos basta Cristo en cuerpo y sangre; nos lo ha de consagrar un cura pulido. Nuestro corazón es soberbio; lo tenemos asediado por los sentidos.” — Emilia Pardo Bazán de La quimera