Conan el conquistador
Robert E. HowardNovela· Fantasía · ⏱ ~6 h 36 min de lectura
- Portada e introducción
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Sopla un viento oscuro 18 min
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La hecatombe 17 min
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El habitante del foso 16 min
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La herida de un puñal 22 min
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El velo rasgado 25 min
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Tenues rescoldos 18 min
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Una moneda de Aquerón 22 min
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Espadas del sur 16 min
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El colmillo del dragón 26 min
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Un espectro del pasado 15 min
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La mano negra de Set 14 min
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El regreso del corsario 10 min
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Soy la mujer que no muere 17 min
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En el recinto de los muertos 16 min
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Del polvo renacerá Aquerón 20 min
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Tambores de guerra 27 min
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El camino de Aquerón 25 min
Contexto
Robert E. Howard y el nacimiento de la espada y brujería
Robert Ervin Howard nació el 22 de enero de 1906 en Peaster, Texas, y creció en Cross Plains, una pequeña localidad del centro de Texas marcada por la cultura fronteriza, los ciclos del petróleo y una atmósfera de violencia y rudeza que impregnaría toda su obra. Desde adolescente desarrolló una voracidad lectora extraordinaria, influido por autores como Rudyard Kipling, Jack London y Harold Lamb, así como por los relatos de aventuras y terror que circulaban en las revistas pulp estadounidenses de la época. Fue precisamente en ese entorno editorial donde Howard encontraría su voz definitiva: las publicaciones de papel barato conocidas como pulp magazines, que durante las décadas de 1920 y 1930 representaban el entretenimiento popular de masas en los Estados Unidos.
La era de las revistas pulp y Weird Tales
El contexto editorial en el que nació Conan el Bárbaro es inseparable de la revista Weird Tales, fundada en Chicago en 1923 y convertida en el principal escaparate del fantástico, el horror y la aventura sobrenatural en lengua inglesa. En sus páginas publicaron H. P. Lovecraft, Clark Ashton Smith y el propio Howard, formando una generación de escritores que se carteaban entre sí y se influían mutuamente. Howard concibió al personaje de Conan de Cimmeria en 1932, en plena Gran Depresión, un período de crisis económica devastadora que afectaba profundamente a la clase trabajadora norteamericana y que alimentaba el escapismo literario. El relato The Phoenix on the Sword, publicado en Weird Tales en diciembre de 1932, marcó la primera aparición del personaje, inaugurando el subgénero que el crítico Fletcher Pratt denominaría más tarde sword and sorcery o espada y brujería.
«The Hour of the Dragon» y su contexto de creación
La obra conocida en español como Conan el conquistador fue escrita originalmente en inglés bajo el título The Hour of the Dragon entre 1934 y 1935, constituyendo la única novela larga que Howard dedicó íntegramente al personaje. Su motivación fue eminentemente comercial: Howard intentaba colocar la obra en el mercado editorial británico, específicamente en la editorial Denis Archer de Londres, que buscaba novelas de fantasía heroica para el público europeo. El proyecto fracasó cuando Denis Archer quebró antes de publicarla, y la novela terminó apareciendo por entregas en Weird Tales entre diciembre de 1935 y abril de 1936. Howard construyó en ella un mundo secundario coherente, la Edad Hiboria, inspirado en una amalgama de civilizaciones reales como la Roma imperial, el Egipto antiguo, la Europa medieval y las culturas mesopotámicas, dotando al relato de una densidad geopolítica inusual para el género.
La muerte de Howard y el legado interrumpido
Robert E. Howard se suicidó el 11 de junio de 1936 en Cross Plains, Texas, a los treinta años de edad, pocas horas después de conocer que su madre entraría en coma irreversible. Su muerte prematura dejó el ciclo de Conan incompleto, con numerosos relatos inacabados y fragmentos dispersos. En vida, Howard había publicado la mayor parte de sus historias de Conan exclusivamente en Weird Tales, sin ver nunca una edición en volumen de su obra. Fue solo en 1950 cuando la editorial Gnome Press reunió por primera vez los relatos en formato libro bajo el título Conan the Conqueror, que correspondía a The Hour of the Dragon, iniciando la recuperación editorial del personaje.
Recepción posterior e influencia cultural
La verdadera explosión de popularidad de Conan llegó a partir de 1966, cuando los editores L. Sprague de Camp y Lin Carter retomaron los manuscritos de Howard para la editorial Lancer Books, completando relatos inacabados y escribiendo nuevas aventuras que expandieron el canon. Esta edición, con las icónicas portadas del ilustrador Frank Frazetta, transformó a Conan en un fenómeno cultural global y sentó las bases visuales del género fantástico durante décadas. En 1982, la adaptación cinematográfica dirigida por John Milius y protagonizada por Arnold Schwarzenegger consolidó al personaje en la cultura popular internacional. La influencia de Howard sobre autores posteriores es incalculable: desde Michael Moorcock y su Elric de Melniboné hasta los videojuegos de rol y la saga literaria Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin reconocen explícitamente la deuda con el escritor tejano. Conan el conquistador permanece como el texto fundacional del subgénero de espada y brujería y como una de las obras más influyentes de la literatura fantástica del siglo XX.
Temas y análisis
Temas, motivos y símbolos en Conan el conquistador de Robert E. Howard
Aviso de spoilers: el siguiente análisis revela elementos argumentales y desenlaces de la obra. Se recomienda haberla leído antes de continuar.
Conan el conquistador —publicado originalmente como The Hour of the Dragon (1935-1936) en la revista Weird Tales, y única novela larga que Howard escribió sobre su célebre bárbaro cimerio— es una obra que condensa de manera ejemplar la filosofía, la estética y las obsesiones del autor tejano. A continuación se analizan sus ejes temáticos fundamentales.
1. La barbarie como virtud: el noble salvaje frente a la civilización decadente
El tema más reconocible de Howard es la contraposición entre el bárbaro y el civilizado. Conan, rey de Aquilonia, representa una paradoja deliberada: un hombre de origen salvaje que ha conquistado el trono de la nación más poderosa del mundo hiboréo. La obra explora cómo la civilización genera corrupción, traición y debilidad moral, mientras que la barbarie —entendida como autenticidad, vitalidad y contacto directo con la realidad— produce individuos más íntegros. Los nobles aquilonios conspiran, se corrompen y se someten a poderes oscuros; Conan, en cambio, actúa con una ética instintiva y directa. Howard no idealiza ingenuamente al salvaje, pero sí utiliza a Conan como espejo crítico de las instituciones civilizadas.
2. El poder y su fragilidad: la corona como carga y símbolo
La corona de Aquilonia funciona como símbolo central y ambivalente. Conan la ha ganado con su propio esfuerzo, pero la obra comienza precisamente con su pérdida: despojado del trono por magia negra y traición, el rey se convierte en fugitivo. Howard explora así la naturaleza efímera del poder político: ningún trono es seguro, ninguna lealtad es eterna. La corona representa tanto la aspiración humana más alta como su mayor vulnerabilidad. La travesía de Conan para recuperarla se convierte en una meditación sobre la legitimidad del poder: ¿qué hace a un rey verdadero? La respuesta de Howard apunta siempre hacia la fuerza de carácter, no hacia la herencia o la magia.
3. La muerte, la resurrección y el tiempo cíclico
El motor sobrenatural de la trama es el corazón de Ahriman y la resurrección del hechicero Xaltotun, un mago de la antigua Acheron devuelto a la vida tras siglos de muerte. Este motivo de la resurrección introduce una reflexión sobre el tiempo, la historia y el destino de las civilizaciones. Acheron es una civilización muerta cuya sombra amenaza con devorar el presente; Xaltotun encarna el peligro de que el pasado no permanezca enterrado. Howard, fascinado por la historia cíclica y la caída de los imperios, sugiere que ninguna civilización escapa a su declive, y que los poderes que se creían vencidos pueden regresar. El corazón de Ahriman —artefacto mágico de enorme poder— simboliza a su vez la tentación de vencer a la muerte y la corrupción que esa tentación genera.
4. La magia como fuerza corrupta y antinatural
En el universo hiboréo de Howard, la magia no es neutral: es sistemáticamente asociada a la decadencia, la traición y la perversión del orden natural. Los enemigos de Conan casi siempre recurren a poderes sobrenaturales porque son incapaces de vencerle en igualdad de condiciones. Xaltotun, los conspiradores nemedios y los sacerdotes de Set representan una forma de poder que elude el esfuerzo y la virtud directa. Conan, en cambio, desconfía profundamente de la hechicería y prefiere el acero. Esta oposición entre magia y fuerza física no es solo estética: es moral. Howard construye un código ético en el que el poder obtenido por medios sobrenaturales es siempre ilegítimo y, en última instancia, autodestructivo.
5. La identidad y la soledad del héroe excepcional
Conan es, en el fondo, un hombre profundamente solo. Extranjero en todos los reinos, bárbaro entre civilizados y demasiado poderoso para encontrar verdaderos iguales, su figura encarna el arquetipo del héroe que no pertenece a ningún lugar. A lo largo de su peregrinaje para recuperar el trono, atraviesa múltiples culturas, alianzas provisionales y traiciones. Los vínculos que establece son fugaces. Howard explora con esto una visión existencialista avant la lettre: el individuo excepcional está condenado a caminar solo, y su grandeza es inseparable de su aislamiento. La figura de Zenobia —la esclava que le ayuda— introduce un matiz romántico, pero incluso este vínculo se enmarca en la lógica del héroe que recibe ayuda sin depender verdaderamente de nadie.
6. El mundo hiboréo como símbolo de la historia perdida y la memoria mítica
La Era Hibórea no es simplemente un escenario fantástico: es una construcción mítica deliberada. Howard sitúa sus aventuras en un pasado prehistórico imaginario, anterior a cualquier civilización histórica conocida, lo que le permite crear un mundo sin las restricciones de la historia real pero cargado de resonancias históricas y mitológicas. Aquilonia evoca a Roma, Nemedia a los reinos medievales, Estigia a Egipto. Esta superposición de referencias crea una sensación de profundidad temporal y de universalidad: los conflictos de Conan son, en esencia, los conflictos eternos de la humanidad. El mundo hiboréo funciona así como un espejo distorsionado de la historia humana, donde Howard proyecta sus reflexiones sobre el poder, la decadencia y la supervivencia.
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