“Y quien no odia a sus hermanos y a sus hermanas y no levanta su cruz a mi manera, no se hará digno de mí.” — Anónimo de Evangelio de Tomás
“Jesús ha dicho: Benditos sean los pobres, pues vuestro es el Reino de los Cielos.” — Anónimo de Evangelio de Tomás
“Una persona perversa saca la maldad de su tesoro malo que está en su corazón y habla opresivamente, pues de la abundancia del corazón saca la maldad.” — Anónimo de Evangelio de Tomás
“Quienes llegan a conocerse a sí mismos lo hallarán y cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, sabréis que sois los Hijos del Padre viviente.” — Anónimo de Evangelio de Tomás
“Jesús ha dicho: Venid a mí, pues mi yugo es natural y mi dominio es manso y encontraréis reposo para vosotros mismos.” — Anónimo de Evangelio de Tomás
“Jesús ha dicho: Nadie puede entrar en la casa del poderoso para conquistarla con fuerza, a menos que le ate sus manos, entonces saqueará su casa.” — Anónimo de Evangelio de Tomás
“Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.” — Anónimo de Evangelio del pseudo Mateo
“Manifiesta que toda palabra que dice es verdadera, y aun a menudo se cumple antes de que la pronuncie.” — Anónimo de Evangelio del pseudo Mateo
“Y una gran estrella brillaba encima de la gruta, de la tarde a la mañana, y nunca, desde el principio del mundo, se había visto una tan grande.” — Anónimo de Evangelio del pseudo Mateo
“Y he aquí que vendrá una luz del cielo a habitar en ti, y, por ti, irradiará sobre el mundo entero.” — Anónimo de Evangelio del pseudo Mateo
“Si, tras de la nube negra, su rostro abrasado oculta, me río de él, y su aspecto, por sombrío, no me asusta.” — Charles Dickens de Los papeles póstumos del club Pickwick
“Él, hirviéndolo en la fiebre, hace del amor locura, y el amor muy violento, como, para su mal, muchas almas lo experimentaron, pronto se muere o se esfuma.” — Charles Dickens de Los papeles póstumos del club Pickwick
“Soy, por lo tanto, independiente del azar, y apostaré por mí mismo para conducir toda interacción como corresponde a una criatura racional».” — Arnold Bennett de La máquina humana
“Pues estas cosas dependen del cerebro; la alegría, la amabilidad y el pensamiento honesto están todos dentro del departamento del cerebro.” — Arnold Bennett de La máquina humana
“Puedo decirme a mí mismo cuando me levanto por la mañana: «Soy el amo de mi cerebro.” — Arnold Bennett de La máquina humana
“Revisa cuidadosamente la máquina, y la dispone especialmente para el tipo de camino que sabe que tendrá que atravesar.” — Arnold Bennett de La máquina humana
“Y mi cerebro está disciplinado, y lo disciplinaré más y más a medida que pasen los días.” — Arnold Bennett de La máquina humana
“Nadie puede entrar ahí y enfurecerse como un toro en una cacharrería.” — Arnold Bennett de La máquina humana
“Si mis compañeros en la corteza del planeta eligen enfurecerse, ¡no pueden afectarme!” — Arnold Bennett de La máquina humana
“Usted me dice que me ocupo del mejor método para caminar, y me niego a discutir adónde ir.” — Arnold Bennett de Eficiencia mental
“Si se puede idear un tratamiento para el cuerpo, se puede idear un tratamiento para la mente.” — Arnold Bennett de Eficiencia mental 12
“Pero, sobre todo, habrá evitado el fracaso, esa herida peligrosa.” — Arnold Bennett de Eficiencia mental