“La paciencia del lobo era terrible. La paciencia del hombre no era menos terrible.” — Jack London de Amor a la vida
“Muriendo, se negó a morir. Era una locura absoluta, pero en las garras mismas de la Muerte desafió a la Muerte y se negó a morir.” — Jack London de Amor a la vida
“Una tragedia de existencia tan sombría como jamás se haya representado: un hombre enfermo que se arrastraba, un lobo enfermo que cojeaba.” — Jack London de Amor a la vida
“Comía por pura razón. Aunque no tenía deseo de comer, sabía que debía comer para vivir.” — Jack London de Amor a la vida
“Solo la vida dolía. No había daño en la muerte. Morir era dormir.” — Jack London de Amor a la vida 12
“Los diez mil años de cultura cayeron de él, y fue un hombre de las cavernas luchando por su hembra.” — Jack London de El hijo del lobo
“No fue el razonamiento lógico lo que mantuvo a Conan inmóvil; fue el ciego y negro instinto de conservación.” — Robert E. Howard de La ciudadela escarlata
“La oscuridad se estremeció con gritos y alaridos cuando el León acechó a través de los Salones del Infierno.” — Robert E. Howard de La ciudadela escarlata
“Sintiéndose como un lobo cogido en una trampa, el cimmerio luchó contra su propio pánico irracional.” — Robert E. Howard de Conan el conquistador
“He dormido a ratos, como una pantera que espera junto al sendero el paso de un venado.” — Robert E. Howard de Conan el guerrero
“La Muerte se ocultaba en todas partes y revestía un millar de formas.” — Robert E. Howard de Almuric 9
“Cuando cerraba los ojos, en la noche, no tenía ninguna certeza de ir a abrirlos al alba.” — Robert E. Howard de Almuric
“La vida natural de la humanidad es una lucha feroz por la existencia, y cualquier otra forma de vida es algo artificial y desprovisto de verdadero significado.” — Robert E. Howard de Almuric
“Las miserias más abatidas sentadas en los escalones hacen lo mismo; no pueden ser tratadas por leyes del Parlamento: aman la vida.” — Virginia Woolf de La señora Dalloway
“Nos jurábamos unos a otros que la ciudad era exactamente la misma, y que seguía viva.” — H. P. Lovecraft de Nyarlathotep
“El instinto de autoconservación, nunca totalmente dormido, se agitó en mi pecho.” — H. P. Lovecraft de La bestia en la cueva
“Kuranes era el alma única que había ido a los abismos estelares y regresado libre de locura.” — H. P. Lovecraft de La búsqueda en sueños de la ignota Kadat...
“Que todavía esté vivo y cuerdo es una maravilla que no puedo comprender.” — H. P. Lovecraft de El miedo que acecha
“Me siento extrañamente satisfecho y me aferro desesperadamente a esos escasos recuerdos.” — H. P. Lovecraft de El extrano
“No estás tan mal como podrías estar, pero debes salir de aquí de inmediato y mantenerte alejado.” — H. P. Lovecraft de El clerigo malvado