“Los que venían directamente del frente eran acaso los más alegres.” — Manuel Chaves Nogales de A sangre y fuego
“Cuando no se puede defender una fortaleza, se abandona.” — Emilio Salgari de La reina de los caribes
“La muerte no me quería, y, en vista de eso, pensé que era mejor vivir todavía unos cuantos años más.” — Emilio Salgari de El corsario negro
“¡Quiero que la conserves para asistir a la muerte del hombre que tanto mal te hizo!” — Emilio Salgari de Honorata de wan guld
“Su existencia pendía de un hilo, que podía romperse de un momento a otro.” — Emilio Salgari de Los pescadores de trepang
“No sé si estos documentos llegarán a la India, o si cuando sean leídos yo aún estaré con vida.” — Emilio Salgari de El capitán del djumna
“De todo hay en el mundo, y esto de la hambre tal vez hace arrojar los ingenios a cosas que no están en el mapa.” — Miguel de Cervantes de La gitanilla
“El hambre es el primero de los conocimientos: tener hambre es la cosa primera que se aprende.” — Miguel Hernández de El hombre acecha 6
“Aquello no era pelear para vivir: era vivir para pelear.” — Gustavo Adolfo Bécquer de La cruz del diablo 8
“Los flamencos no murieron, corrieron a echarse al agua, sintiendo un grandísimo dolor.” — Horacio Quiroga de Las medias de los flamencos
“Perdona que las desdichas no saben de ceremonia.” — Pedro Calderón de la Barca de El galan fantasma 6
“No hay animal, por grande y fuerte que sea, que no haya de huir de ellas.” — Horacio Quiroga de La miel silvestre
“Tengo hambre: nada comí desde el amanecer, y en este momento cambiaría todas las dulzuras de Citerea por la pitanza de cualquier marinero.” — Vicente Blasco Ibáñez de Sonnica la cortesana
“De buena gana se conformaría á pasar otros catorce en aquella miseria.” — Vicente Blasco Ibáñez de La condenada
“Si allí entrasen ratas, tendría el consuelo de partir con ellas la escasa comida y hablarlas como buenas compañeras.” — Vicente Blasco Ibáñez de La condenada