“El agua es más blanda que tus delicadas manos y sin embargo moldea las piedras duras, pero no siente el dolor que sentirían tus dedos.” — Hans Christian Andersen de Los cisnes salvajes 9
“¡Nada es demasiado gravoso para el amor verdadero!” — Hans Christian Andersen de El libro de estampas del padrino 9
“Antes de perder su prometida hubiera preferido perder la vida.” — Emilio Salgari de La perla del río rojo
“Por la Perla del Río Rojo hubiera atravesado las montañas, los desiertos y los mares.” — Emilio Salgari de La perla del río rojo
“O regreso triunfadora, o quedaré muerta, y acabarán mis sufrimientos.” — Emilio Salgari de El capitán tormenta
“Mi madre no sólo no hubiera vacilado un segundo en morir por mi abuela, sino que habría sufrido horriblemente si le hubieran impedido hacerlo.” — Marcel Proust de El tiempo recobrado
“Sabiendo que los míos no van a sufrir hambre, moriré más tranquilo.” — Emilio Salgari de Aguilas de la estepa
“Un caballero, un Santelmo, no es traidor. ¡Antes que hacer eso prefiero la muerte!” — Emilio Salgari de El filtro de los califas
“Amar es sacrificarse perpetuamente, tener piedad, perdonar siempre.” — Antonio de Hoyos y Vinent de A flor de piel 5
“Morgan lo dividió en partes iguales, y rechazó la suya, diciendo que a él le bastaban algunas hojas.” — Emilio Salgari de Morgan
“Estoy decidido a intentarlo todo para recobrar a la condesa de Ventimiglia, aunque tuviese que agotar todas mis riquezas.” — Emilio Salgari de Morgan
“Tenía todas las sensaciones de María Antonieta camino de la guillotina en una carreta.” — Francis Scott Fitzgerald de Berenice se corta el pelo
“Era una guillotina, de hecho, y el verdugo era el primer barbero.” — Francis Scott Fitzgerald de Berenice se corta el pelo
“Murieron por la cosa más hermosa del mundo: el Sur muerto.” — Francis Scott Fitzgerald de El palacio de hielo
“Ese viejo centavo de felicidad que había gastado por esta fanega de contento.” — Francis Scott Fitzgerald de Sueños de invierno
“Carne de su alma, carne de cañón para las locuras del mundo, para las ambiciones ajenas.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Adios cordera
“Tenga yo fama, y háganme pedazos; de éfeso el templo abrasaré por ella.” — Miguel de Cervantes de El rufián viudo llamado Trampagos
“Iba a la ciudad de Salamanca a buscar un amo a quien servir, por sólo que le diese estudio.” — Miguel de Cervantes de El licenciado Vidriera