“Por muy ciertas que parezcan unas teorías, también es grande saber hacer tabla rasa cuando queda demostrado que el bien de los otros lo exige.” — Julio Verne de Los náufragos del Jonathan
“¡En ellos deposité todo el amor que el destino no me permitió ofrecer a los míos!” — Julio Verne de El soberbio Orinoco
“¿Quién sabe si no fue al querer salvarlo por segunda vez cuando pereció con él?” — Julio Verne de El pueblo aereo
“Soy un jornalero de una terrible mina que tomaríais por el infierno si la vierais, y que es acaso el único cielo que existe.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Un jornalero
“Tenía una palidez eterna, como reflejo de la palidez de las hojas de sus libros.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Zurita
“Por no profanar con mi presencia aquel santuario, procuré que mi alma y mi cuerpo fuesen cada día menos indignos.” — Leopoldo Alas «Clarín» de La rosa de oro
“Yo era una pantalla: debía plantarme ante ellos. Cuanto más viera yo, menos verían ellos.” — Henry James de Otra vuelta de tuerca
“Matarme á mí para contentar á un dios, en que Sócrates no creía, es ofender á Sócrates.” — Leopoldo Alas «Clarín» de El gallo de Sócrates
“Un hombre de sentimientos no se hacía acompañar por una dama en una cacería de tigres.” — Henry James de La bestia en la jungla
“Lucharon su batalla sin esperanza, en una atmósfera de hierro candente cuyos pensamientos eran relámpagos y cuyas hazañas eran la muerte.” — Ambrose Bierce de El caso del desfiladero de Coulter
“El soldadito sintió que se derretía, pero continuó impávido con su fusil al hombro.” — Hans Christian Andersen de El soldadito de plomo
“Padre y madre es para ella, pues su madre descansa en el cementerio.” — Hans Christian Andersen de Ib y cristinita
“Hay clases de bondad miserables y clases de bondad felices.” — Elizabeth von Arnim de Abril encantado 5
“No he hecho más que cumplir obligaciones, cosas por los demás, desde que era una muchacha, y no creo que a nadie le importe lo más mínimo.” — Elizabeth von Arnim de Abril encantado
“Estoy segura de que es malo seguir siendo buena demasiado tiempo, hasta que una se vuelve desgraciada.” — Elizabeth von Arnim de Abril encantado 5
“Su boca estaba muda, una sola palabra habría costado a sus hermanos la vida, pero en sus ojos había un amor profundo.” — Hans Christian Andersen de Los cisnes salvajes
“¡Oh, qué es el dolor de mis dedos comparado con el tormento de mi corazón!” — Hans Christian Andersen de Los cisnes salvajes