“Pues aquí entra lo raro: con ser esto verdad, el insulto de «judío tramposo» me quedo siempre fijo en el alma, a manera de envenenado hierro de flecha salvaje.” — Emilia Pardo Bazán de Una cristiana
“Que no condene su alma el que me dio la vida... y a todo lo demás me resigno.” — Emilia Pardo Bazán de Una cristiana
“Don Ignacio tenía razón en decir que... que no hay felicidad, vamos.” — Emilia Pardo Bazán de Un viaje de novios
“La leyenda del «destripador», asesino medio sabio y medio brujo, es muy antigua en mi tierra.” — Emilia Pardo Bazán de Un destripador de antano
“No hay comparación más exacta de la que cabe establecer entre la situación de la mujer ante un baile y ante el altar de Himeneo.” — Emilia Pardo Bazán de Memorias de un solteron
“En esto del análisis amoroso siempre nos aguardan sorpresas, porque no hay instrumentos para pesar y aislar los sentimientos y las sensaciones.” — Emilia Pardo Bazán de Memorias de un solteron
“Y nunca más el barco la recibió en sus concavidades para llevarla hacia nuevos horizontes de holganza y lujo.” — Emilia Pardo Bazán de Las medias rojas
“Isayo escuchó el pregón de mal talante, pues cada día estaba más convencido de que no era por la Infanta por quien ardía su corazón, sino por la misteriosa Fada, la de los cabellos...” — Emilia Pardo Bazán de La última fada
“Yo soy como otras, tan buena como la que más... hoy en día no estamos en tiempos de ser los hombres desiguales... hoy todos somos unos, señora... se acabaron esas tiranías.” — Emilia Pardo Bazán de La tribuna
“Viviendo siempre en una atmósfera fuertemente cargada de electricidad amorosa, nunca le hirió la chispa.” — Emilia Pardo Bazán de La tribuna
“Bien sabía que no estaba muerta; pero un velo de plomo, un candado de bronce le impedían ver y hablar.” — Emilia Pardo Bazán de La resucitada
“Á fuer de legítima apasionada, dolorida aún por el desamor, siempre fiaba en los ardides de su corazón, en el contagio de su ternura.” — Emilia Pardo Bazán de La quimera
“Si las primeras en desacreditar a una mujer son las personas de su familia, nunca honra tendrá.” — Emilia Pardo Bazán de La prueba
“La situación me parece bien sencilla, aunque en ella, como en toda cuestión amorosa y matrimonial, hay siempre algo de inexplicable.” — Emilia Pardo Bazán de La prueba
“Podía suceder que no llegasen nunca; podía uno morirse sin que llegasen.... y no servía de nada el consumirse antes de tiempo....” — Emilia Pardo Bazán de La piedra angular
“Los sitios que un hombre habita y las mansiones que elige, dicen siempre al observador algo de su espíritu y de su alma.” — Emilia Pardo Bazán de La piedra angular
“Sábelo, y ojalá quieras mudar de vida: nada se oculta: todo lo señala, todo lo revela «aquello» que nos castiga siempre a proporción del delito...” — Emilia Pardo Bazán de La gota de sangre
“Para Dolores, Concha era aún la niña, más bien hija que hermana menor; una hija á quien había consagrado su juventud, su celibato, su trabajo todo.” — Emilia Pardo Bazán de La dama joven
“Y aun por eso resultan insoportables los imitadores en frío de estos poetas tristes; son como el que remedase quejidos de dolor, no doliéndole nada.” — Emilia Pardo Bazán de La cuestion palpitante
“Hoy determinismo significa la misma dependencia de la voluntad, sólo que quien la inclina y subyuga no es Dios, sino la materia y sus fuerzas y energías.” — Emilia Pardo Bazán de La cuestion palpitante
“Alberto Miravalle, excelente muchacho, no tenía más que un defecto: creía que todas las mujeres se morían por él.” — Emilia Pardo Bazán de La cita
“Pero al mismo tiempo, allá en lo íntimo del alma, aquellos escollos me la hacían deliciosa, apetecible, como es siempre lo vedado y lo desconocido.” — Emilia Pardo Bazán de Insolacion