Pueden suceder tales cosas
Ambrose BierceNovela· Terror · ⏱ ~5 h 30 min de lectura
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Contexto
Ambrose Bierce y el pesimismo americano de finales del siglo XIX
Ambrose Gwinnett Bierce nació el 24 de junio de 1842 en Horse Cave Creek, Ohio, y creció en la pobreza rural de Indiana. Su experiencia directa en la Guerra Civil Americana (1861–1865), en la que combatió como oficial de la Unión en batallas como Shiloh y Chickamauga, marcó de forma indeleble su visión del mundo: la violencia, la muerte absurda y la fragilidad de la razón humana se convirtieron en los ejes de toda su escritura. Tras la guerra se instaló en San Francisco, California, donde trabajó como periodista y crítico literario, convirtiéndose en una figura central del periodismo satírico y literario de la Costa Oeste norteamericana durante las décadas de 1870 y 1880.
El cuento fantástico y sobrenatural en la tradición anglosajona
La colección Can Such Things Be? —publicada originalmente en inglés en 1893 por la editorial Cassell Publishing en Nueva York— se inscribe en la gran tradición del cuento de terror y lo sobrenatural que Edgar Allan Poe había consolidado en Estados Unidos décadas antes. Bierce, sin embargo, añade una dimensión filosófica marcada por el escepticismo y el nihilismo propios del naturalismo literario que florecía en ese período, representado también por autores como Stephen Crane y Frank Norris. La mayoría de los relatos de la colección habían aparecido previamente en publicaciones periódicas como The San Francisco Examiner, propiedad del magnate William Randolph Hearst, con quien Bierce mantuvo una larga y compleja relación profesional.
El contexto cultural del realismo y el naturalismo norteamericano
La publicación de la obra coincide con un momento de profunda transformación cultural en los Estados Unidos: la llamada Gilded Age (Era Dorada), caracterizada por la industrialización acelerada, la expansión urbana y una creciente tensión social que alimentaba el desencanto intelectual. En ese clima, el interés por el espiritismo, el ocultismo y los fenómenos paranormales era generalizado; la Society for Psychical Research, fundada en Londres en 1882, tenía capítulos activos en América. Bierce se aproxima a estos temas no desde la credulidad, sino desde una ironía corrosiva que desmonta tanto la fe religiosa como el racionalismo cientificista, situándose en una zona de ambigüedad perturbadora muy característica del fin de siglo.
La vida personal de Bierce y su influencia en la obra
Los años previos a la publicación de Can Such Things Be? fueron devastadores para Bierce en el plano personal: su hijo Day murió en 1889 en un duelo, y su matrimonio con Mary Ellen Day se disolvió en 1888. Este cúmulo de pérdidas reforzó la visión sombría que impregna los relatos, en los que la muerte no es un final sino una presencia ambigua y perturbadora que coexiste con los vivos. La colección complementa su obra anterior In the Midst of Life (también conocida como Tales of Soldiers and Civilians, 1891), con la que forma el núcleo de su legado cuentístico.
Recepción, influencia y la misteriosa desaparición del autor
La recepción inicial de la obra fue moderada en los círculos literarios del Este norteamericano, donde Bierce era visto como una figura excéntrica y periférica respecto a los centros de poder cultural de Nueva York y Boston. Sin embargo, su influencia posterior resultó extraordinaria: H. P. Lovecraft lo reconoció explícitamente como un precursor fundamental del horror cósmico en su ensayo Supernatural Horror in Literature (1927), y Jorge Luis Borges, que tradujo y prologó obra de Bierce para el mercado hispanohablante, lo situó entre los maestros indiscutibles del cuento fantástico universal. La misteriosa desaparición de Bierce en México hacia finales de 1913 o principios de 1914, en el contexto de la Revolución Mexicana, añadió una dimensión legendaria a su figura que contribuyó a relanzar el interés por toda su obra a lo largo del siglo XX.
Temas y análisis
Temas, motivos y símbolos principales de Pueden suceder tales cosas de Ambrose Bierce
Aviso de spoilers: el siguiente análisis revela elementos argumentales y desenlaces de los relatos que componen esta colección. Se recomienda leer primero los textos.
1. Lo sobrenatural como grieta en la razón: el horror de lo inexplicable
Bierce construye en esta colección un universo donde lo sobrenatural no irrumpe de forma espectacular sino como una perturbación silenciosa de la lógica cotidiana. El título mismo —Can Such Things Be? en inglés— funciona como pregunta retórica que desafía al lector racionalista: ¿puede la realidad contener fenómenos que escapen a la explicación científica? A diferencia del horror gótico europeo, Bierce ancla sus apariciones, doppelgängers y muertos vivientes en escenarios reconocibles del sur y el oeste norteamericano, lo que hace la ruptura con lo ordinario aún más perturbadora. El símbolo recurrente es la puerta entreabierta o el umbral: espacio liminal entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
2. La guerra como trauma y espectro: la Guerra Civil como herida abierta
Bierce, veterano de la Guerra de Secesión, impregna muchos relatos con la experiencia bélica como fuente de horror psicológico y sobrenatural. Los campos de batalla no son escenarios del pasado sino espacios donde el tiempo se congela y los muertos no descansan. El cadáver que regresa, el soldado que no sabe que ha muerto, el paisaje devastado que cobra vida propia son motivos que convierten la guerra en una herida metafísica. La violencia no termina con el armisticio; persiste como fantasma colectivo. Bierce explora así el trauma postraumático antes de que existiera ese concepto clínico, articulándolo a través del lenguaje del terror sobrenatural.
3. La percepción engañosa: los límites de los sentidos y la conciencia
Uno de los ejes más sofisticados de la colección es la desconfianza radical hacia la percepción humana. Los protagonistas de Bierce ven, oyen y sienten cosas que otros no perciben, o bien son incapaces de ver lo que está ante ellos. Este motivo conecta con la tradición filosófica del escepticismo epistemológico, pero Bierce lo lleva al terreno del horror: si los sentidos mienten, si la mente puede construir realidades falsas o incompletas, entonces ninguna certeza es posible. La oscuridad —física y mental— opera como símbolo central: no es solo ausencia de luz sino ausencia de conocimiento fiable sobre el mundo.
4. La soledad y el aislamiento como condición existencial
Los personajes de Bierce suelen enfrentarse a lo inexplicable en completa soledad: en bosques, en casas abandonadas, en caminos desiertos. Esta soledad no es circunstancial sino estructural: refleja una visión del ser humano como entidad fundamentalmente incomunicada, incapaz de transmitir su experiencia más extrema a los demás. Cuando los protagonistas intentan relatar lo vivido, nadie les cree o ellos mismos dudan de su cordura. El testigo sin audiencia es un motivo recurrente que Bierce utiliza para subrayar la tragedia del conocimiento que no puede compartirse ni verificarse.
5. El cinismo y la ironía como respuesta al absurdo: el humor negro bierciano
Aunque la colección pertenece al horror, Bierce no abandona nunca su característico cinismo corrosivo. Muchos relatos contienen una ironía final que no alivia el horror sino que lo intensifica al revelar la futilidad de los esfuerzos humanos. El universo de Bierce es indiferente y a menudo cruel con una precisión casi cómica. Esta ironía trágica —heredera del pesimismo de Schopenhauer y anticipadora del absurdismo del siglo XX— convierte el sufrimiento en algo a la vez terrible y ridículo. El símbolo del destino circular, donde los personajes regresan inevitablemente al punto de su perdición, encarna esta visión.
6. La muerte como estado ambiguo: la frontera borrosa entre vida y no-vida
Quizás el tema más profundo de la colección sea la negativa de Bierce a aceptar la muerte como frontera nítida. Sus muertos no descansan, sus vivos no están del todo presentes, y la línea entre ambos estados se vuelve porosa y amenazante. Esta ambigüedad ontológica —que anticipa a autores como H. P. Lovecraft o Shirley Jackson— no tiene motivación religiosa ni consoladora: no hay redención ni mensaje espiritual. La muerte en Bierce es simplemente una continuación perturbadora, un estado que contamina el mundo de los vivos sin ofrecer ningún sentido. El cuerpo mismo se convierte en símbolo: materia que persiste cuando la conciencia ya no debería.
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