“Su patrón continuaba caminando a igual paso como un autómata, sin darse cuenta de nada.” — Horacio Quiroga de La insolacion
“La Muerte rondaba en torno del mísero populacho, como un lobo alrededor del rebaño, siempre vigilante, con las uñas afuera y los dientes agudos.” — Vicente Blasco Ibáñez de El intruso
“Si ya no es la antigua poderosa, la dominadora imperial, amarla el doble; y si está herida, tender á ella mucho más.” — Rubén Darío de España contemporánea
“Ved que el hombre se hizo de barro vil, de barro quebradizo.” — Tirso de Molina de El condenado por desconfiado
“¿Qué somos todos en este mundo, mas que peregrinos que vamos pidiendo a los demás y caminando hasta llegar al final de nuestra vida?” — Vicente Blasco Ibáñez de La horda 9
“Es natural que busque auxilio en lo alto quien siente faltarle la tierra bajo los pies.” — Rosalía de Castro de El primer loco 5
“Árbol que ha dado las flores, nunca supo resistir el fruto a quien las cogió.” — Tirso de Molina de La villana de Vallecas
“Es armiño la hermosura que siempre á riesgo se guarda: si no se defiende, muere; si se defiende, se mancha.” — Pedro Calderón de la Barca de El mayor monstruo los celos 6
“Temo el encanto de sus palabras, temo que sus ojos me miren, temo que sus manos se apoderen de las mías.” — Ramón del Valle-Inclán de El marqués de Bradomín. Coloquios románt...
“Aí tes o meu corasón, si o queres matar ben podes: pero, como estás ti dentro, tamén, si ti o matas, morres.” — Rosalía de Castro de Cantares gallegos 6
“el peligro es de mar y tierra dueño; porque en la tierra y el mar tiene el peligro su imperio.” — Pedro Calderón de la Barca de El mayor encanto amor
“El llanto de la mujer dicen todos los hombres que puede mucho en su corazón.” — Rosalía de Castro de La hija del mar
“Al sol claro y limpio siempre, si una nube no le eclipsa, por lo menos se le atreve.” — Pedro Calderón de la Barca de A secreto agravio secreta vengaza 5
“No hay desdicha que no aguarde la mujer inocente.” — Pedro Calderón de la Barca de El médico de su honra
“Al dificultar el acceso de sus tumbas, los antiguos contaban con esa predisposición, que entrega rendidos los violadores a los guardianes de la entrada.” — Leopoldo Lugones de Cuentos fatales
“La verdadera abnegación no es guardarse las penas, es saberlas compartir.” — Miguel de Unamuno de Cuentos de mi mismo 5
“El demonio no descansa un punto, y se cuela por el ojo de una cerradura.” — José María de Pereda de Penas arriba 5
“El hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere —sobre todo muere—.” — Miguel de Unamuno de Del sentimiento trágico de la vida 3