“La soledad y tristeza de la noche aumentaban el poder y la extensión de aquella voz amable.” — Armando Palacio Valdés de Marta y María
“Mi existencia sin un fin, sin un afecto, bogaría con la dolorosa indecisión de un pájaro ciego, de una nave desgobernada.” — Amado Nervo de El donador de almas
“Tengo a mis amigos en mi soledad; cuando estoy con ellos ¡qué lejos están!” — Antonio Machado de Nuevas canciones
“En mi soledad he visto cosas muy claras, que no son verdad.” — Antonio Machado de Nuevas canciones 6
“Señor, entre la sombra voy sin tino; la fe de mis mayores ya no vierte su apacible fulgor en mi camino.” — Amado Nervo de Misticas
“El verdadero poeta es un dios y los dioses ya se sabe que vienen a padecer hambre, frío y soledad.” — Amado Nervo de Crónicas 5
“Muy honda, muy extraña ha de ser la pena de un niño, que así quiere ocultarla.” — Tomás Carrasquilla de Cuentos 5
“Yo tengo un deseo inmenso de ser amado, amado de una manera exclusiva, absoluta, sin solución de continuidad, sin sombra de engaño.” — Amado Nervo de El bachiller 6
“Para caer había muchos amigos que me ayudasen; para levantarme hallábame tan sola.” — Santa Teresa de Jesús de Libro de la vida
“Quiero llevarme a la fosa lágrimas y besos y sollozos... para llenar aquel silencio y aquella soledad con algo que recuerde la vida.” — José Echegaray de O locura o santidad 5
“Lloraban quién sabe qué dolores de inconsciencia y de desierto á alguna divinidad obscura.” — Leopoldo Lugones de Las fuerzas extrañas
“Me eché á llorar, á llorar como un loco, á llorar de miedo, allá en un rincón, sin rubor alguno.” — Leopoldo Lugones de Las fuerzas extrañas
“No sé qué sueños cierran tus párpados, ni de quien haya entreabierto tu lecho inhospitalario.” — Antonio Machado de Poesías completas
“¿Qué es soledad? Para llenar el mundo basta á veces un solo pensamiento.” — Rosalía de Castro de En las orillas del Sar 5
“Desierto el mundo, despoblado el cielo, enferma el alma y en el polvo hundido el sacro altar.” — Rosalía de Castro de En las orillas del Sar 5
“No son nube ni flor los que enamoran; eres tú, corazón, triste ó dichoso, quien seca el mar y hace habitable el polo.” — Rosalía de Castro de En las orillas del Sar