“No es lo peor no ser querido, no poder ser querido; lo peor es no poder querer.” — Miguel de Unamuno de Abel Sánchez. Una historia de pasión 4
“¿Por qué nací en tierra de odios? En tierra en que el precepto parece ser: «Odia a tu prójimo como a ti mismo.»” — Miguel de Unamuno de Abel Sánchez. Una historia de pasión 7
“Sus conversaciones limitábanse á algún relato que los oyentes apoyaban con ternos. En las ocasiones graves departían meditando en alta voz.” — Leopoldo Lugones de La guerra gaucha
“Único resto de opulenta estirpe, único fin de la mundana pompa, montón de polvo, en soledad yacía quien hizo al mundo con su audacia sombra.” — José Zorrilla de El capitán Montoya
“Era casi de noche cuando llegaron, ella siempre llorosa, él procurando distraerla.” — Leopoldo Lugones de El escuerzo
“Sólo aquellos que deben expiar grandes crímenes, arrostran semejantes soledades.” — Leopoldo Lugones de La estatua de sal
“Se sentó afuera contra la pared, bebiendo hasta las heces su triunfo de vida intensa.” — Horacio Quiroga de La vida intensa
“Toda la ley que tuve a mis hijos se me ha despertado de repente, cebando su hambre envejecida en la única carne de la nuestra que conoce.” — José María de Pereda de Penas arriba
“Mientras tuve salud, tuve alegría, y a la luz de ella me tenía por bien acompañado.” — José María de Pereda de Penas arriba 5
“Soy un ser que infesto el lugar que habito, que cuanto toco marchito y asolo por donde voy.” — José Zorrilla de Traidor inconfeso y mártir
“Las lágrimas de Lidia continuaban una tras otra, regando como una tumba el abominable fin de su único sueño de felicidad.” — Horacio Quiroga de Una estacion de amor
“¿De qué sirviera a la rosa su perfume penetrante ni su beldad primorosa, si nadie la viera hermosa, ni la aspirara fragante?” — Gertrudis Gómez de Avellaneda de La hija de las flores 5
“Sólo en gran soledad y en retiro religioso hallar pudiera reposo, ya que no felicidad.” — Gertrudis Gómez de Avellaneda de La hija de las flores
“Si en mi juventud primera el amor no halló cabida, cuando declina mi vida, mal abrigarlo pudiera.” — Gertrudis Gómez de Avellaneda de La hija de las flores 5
“Padecer por él, llorar por él, verse condenada por él a soledad horrible y a viudez prematura, es sacrificio santo que hago en aras de su amor.” — Juan Valera de Cuentos y dialogos
“Para que esto sea humanamente efectivo, necesito una voluntad que difiera. Una sola.” — Leopoldo Lugones de El hombre muerto
“Convencida de que nada adelantaría con querer vengarme, sino hacer más patente mi deshonor, vine a concluir mis días cerca del sepulcro de mis abuelos.” — José Zorrilla de La mujer negra