“El viento ya no era aire en movimiento. Se había vuelto sustancial como el agua o el mercurio.” — Jack London de La casa de mapuhi
“Cuando las blancas manos de una mujer tiran de las cuerdas del destino, se derrumban reinos.” — Robert E. Howard de Conan el vagabundo 11
“Parecían dos tigres reales rodeados de temerosos cazadores, ninguno de los cuales estaba dispuesto a dar el primer golpe.” — Robert E. Howard de Conan el vengador
“Las sutiles complejidades de la esgrima eran tan inútiles contra su primitiva furia como la habilidad de un boxeador contra los ataques de una pantera.” — Robert E. Howard de El estanque del negro
“Fuesen cuales fueran los peligros que les esperaban, sus enemigos serían hombres. Y Valeria aún no había conocido a un hombre al que temiera.” — Robert E. Howard de Conan el guerrero
“Su ira era tan tremenda que hacía tambalear tronos y palidecer a los príncipes.” — Robert E. Howard de Conan de Aquilonia
“Mi esposa y mis hijos estaban sobre mis hombros mientras yo nadaba.” — Khalil Gibran de El vagabundo
“Estos seres, infinitamente pequeños, débiles, gelatinosos, levantan barreras que las tempestades no pueden destruír.” — Emilio Salgari de Los pescadores de trepang
“Salgamos ya a conquistar la tierra con amor o con sangre, que sólo por ello se mueven los hombres.” — Abraham Valdelomar de Los hijos del sol
“Los que llevan con ellos á una mujer carecen casi siempre de esa fuerza que ayuda á realizar sus grandes empresas á los hombres solitarios.” — Vicente Blasco Ibáñez de La tierra de todos
“Tenía la castidad de los fuertes. Adoraba la carne, pero sólo para copiar sus líneas.” — Vicente Blasco Ibáñez de La maja desnuda
“quien no puede obligar a la voluntad con paces, con guerra no ha de bastar.” — Tirso de Molina de El castigo del penseque 5
“es tal la fuerza de amor, que puede hacer inferior lo inmortal a lo mortal.” — Félix Lope de Vega y Carpio de El amor enamorado 6
“el amor, rey del mundo, que se filtra por todas partes como el sol” — Emilia Pardo Bazán de En tranvia
“Su actitud noble y tranquila, su belleza imponente traían al recuerdo la imagen del dios Apolo.” — Armando Palacio Valdés de La aldea perdida
“La fe aumentaba la fuerza, y la fuerza acrecentaba la fe.” — Amado Nervo de El diablo desinteresado 6