“Y siempre lo mismo, el mismo sopor inexpresivo en el grito, el mismo pensamiento oscuro dando vueltas como la piedra de un molino.” — Ramón del Valle-Inclán de La media noche
“Nunca el quemar y el violar ha sido una necesidad de la guerra.” — Ramón del Valle-Inclán de La media noche
“El mejor soldado es siempre el que cuenta más leguas detrás para volver a su casa.” — Ramón del Valle-Inclán de La guerra carlista
“Temblaba antes de decidirse, y toda su alma se tendía en acecho, iluminada por un resplandor como el que tienen los gatos en los ojos.” — Ramón del Valle-Inclán de La guerra carlista
“No diera nunca la condesa gran importancia a los equinoccios del corazón.” — Ramón del Valle-Inclán de Flores de almendro
“Hay almas que sólo piensan en su salvación, y nunca sintieron amor por las otras criaturas: son las fuentes secas.” — Ramón del Valle-Inclán de Flores de almendro 5
“Y reían todos con esa risa lenta y cascada que acaba siempre en toses.” — Ramón del Valle-Inclán de El resplandor de la hoguera
“No hay verdadera libertad, ni respeto al individuo, sin anarquía.” — Ramón del Valle-Inclán de Baza de espadas
“Los hombres están siempre sobre la vuelta, las mujeres somos más crédulas.” — Ramón del Valle-Inclán de Baza de espadas
“El que más promete es en ocasiones quien peor cumple, y el más hombre de bien te da un marronazo.” — Ramón del Valle-Inclán de Baza de espadas
“Un hermoso gesto que ya tengo un poco olvidado, porque las mujeres no se enamoran de los viejos, y sólo está bien en un Don Juan juvenil.” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de otoño
“Una de esas vidas silenciosas y resignadas que miran pasar los días con una sonrisa triste, y lloran de noche en la oscuridad.” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de otoño
“Olvidas que el buen militar nunca se inmola imprudentemente y ataca con el previo conocimiento de sus líneas de retirada.” — Ramón del Valle-Inclán de Tirano banderas
“En mi memoria vive siempre el recuerdo de sus manos blancas y frías: ¡Manos diáfanas como la hostia!...” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de primavera
“Mi juventud me parecía mar de soledad y de tormentas, siempre en noche.” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de primavera
“Divina María Antonieta, era muy apasionada y a las mujeres apasionadas se las engaña siempre.” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de invierno
“Por guardar eternamente un secreto, que yo temblaba de adivinar, buscó la muerte aquella niña a quien lloraré todos los días de mi vejez.” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de invierno
“Yo he creído siempre que en achaques de amor todo se cifra en aquella máxima divina que nos manda olvidar las injurias.” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de estio
“La noche de nuestras bodas en el convento se me aparecía ya muy lejana, con el encanto de un sueño que se recuerda siempre y nunca se precisa.” — Ramón del Valle-Inclán de Sonata de estio
“Es el Pronoia de los gnósticos, donde mora aquella verdad cardinal que la vida esconde y la muerte desvela, lo que una vez ha sido ordenado y nunca acaba.” — Ramón del Valle-Inclán de La lampara maravillosa
“En la exégesis teológica de la tragedia amor y dolor son como el símbolo de la vida humana y nunca van deshermanados.” — Ramón del Valle-Inclán de La lampara maravillosa
“Era así la fatalidad un don celeste, porque las vidas convulsas de dolor son siempre amadas.” — Ramón del Valle-Inclán de La lampara maravillosa
“La visión de la pastora puso pasmo en todos los corazones, y fue caso de edificación en el lugar.” — Ramón del Valle-Inclán de Flor de santidad
“Adega suspiraba sin valor para mirar hacia el camino: su corazón se estremecía adivinando que era el peregrino quien llegaba.” — Ramón del Valle-Inclán de Flor de santidad