Introducción
Una conferencia deslumbrante del joven Nietzsche que anticipa las tesis de El nacimiento de la tragedia, su primera gran obra. En ella, Nietzsche aborda un enigma histórico: ¿por qué murió la sublime tragedia griega, la de Esquilo y Sófocles, en pleno esplendor de Atenas? Su respuesta, revolucionaria, apunta a dos nombres unidos: Sócrates y el poeta Eurípides.
Según Nietzsche, la tragedia nacía de una sabiduría trágica y dionisíaca, arraigada en el instinto, el mito y la música, capaz de mirar de frente el horror de la existencia. Pero Eurípides, «el poeta del racionalismo socrático», introdujo en escena la razón, el debate y la lógica, mientras Sócrates imponía la idea de que solo lo consciente y explicable tiene valor: «el socratismo desprecia el instinto y, con ello, el arte».
Ese optimismo racionalista —la fe en que el saber hace virtuoso y feliz al hombre— resultó mortal para el arte trágico: «la tragedia pereció a causa de una dialéctica y una ética optimistas». Con audacia y brillantez, Nietzsche convierte el fin de la tragedia en el síntoma de un cambio de época y en el punto de partida de toda su filosofía sobre el arte, la razón y la vida. Es un texto fundamental para comprender el nacimiento de su pensamiento.