Introducción
El relato que cierra Dublineses y una de las obras maestras absolutas del cuento en toda la literatura, obra de James Joyce, el gran renovador de la narrativa del siglo XX. «Los muertos» es una historia de aparente sencillez y hondura infinita, que culmina en una de las páginas finales más bellas y célebres jamás escritas: la meditación de Gabriel Conroy mientras la nieve cae sobre toda Irlanda, sobre los vivos y sobre los muertos.
Durante la tradicional fiesta de Navidad que ofrecen sus tías, las señoras Morkan, en su casa de Dublín, Gabriel Conroy —un hombre culto, algo vanidoso e inseguro— pronuncia un discurso, baila, conversa y observa a los invitados. Pero al final de la velada, un detalle inesperado —una vieja canción que su esposa Gretta escucha en la escalera— desencadena en ella el recuerdo de un amor de juventud, Michael Furey, un muchacho que murió por ella. La revelación sume a Gabriel en una profunda meditación sobre el amor, la muerte, la vanidad de su propia vida y los lazos que unen a los vivos con los que ya no están. Con una maestría insuperable, Joyce construye una epifanía inolvidable, en la que lo cotidiano se abre de pronto a lo trascendente.
Cumbre de Dublineses y del arte del cuento, «Los muertos» es una lectura de belleza y emoción sobrecogedoras. Un relato perfecto sobre la vida, la muerte y la memoria, de la mano de uno de los mayores escritores de todos los tiempos.