Introducción
Una novela corta perturbadora y magistral de Stefan Zweig, un estudio implacable de la devoción convertida en monstruo. Crescenz Anna Aloisia Finkenhuber es una criada tosca, huraña y casi animal, cerrada a todo sentimiento tras años de trabajo embrutecedor al servicio de un matrimonio aristocrático de Viena. Vive «como un animal», sin más horizonte que sus tareas, hasta que algo despierta en ella.
Cuando la severa baronesa se ausenta y el barón —un vividor encantador y sin escrúpulos— la trata por primera vez con benevolencia, y hasta la utiliza como cómplice de sus aventuras galantes, en el fondo de aquella alma ruda «emerge un sedimento oculto de pasión». Crescenz desarrolla hacia su señor una adoración fanática, «canina», que la transforma por completo: revive, se afana, lo idolatra como un perro fiel a su amo, y llega a olvidar por entero a la esposa ausente. El barón, divertido, la apoda «Leporella», como el criado alcahuete de Don Juan.
Pero esa devoción sin límites carece de conciencia moral. Convencida de servir los deseos de su señor, Crescenz da un paso atroz e irreparable para librarlo de su matrimonio. El horror y el rechazo del barón ante lo que ha hecho por él precipitan un desenlace trágico. Con una penetración psicológica escalofriante, «Leporella» explora los abismos de la sumisión, el instinto y el amor deformado en un ser privado de toda medida.