Introducción
Una de las más bellas y célebres composiciones de Virgilio, el más grande de los poetas latinos, perteneciente a sus Bucólicas o Églogas, la obra con que inauguró la gran poesía pastoril de Occidente. «La hechicera» corresponde a la octava égloga, una pieza de exquisita musicalidad en la que dos pastores rivalizan cantando sus penas de amor.
El poema recoge dos cantos contrapuestos. En el primero, un pastor lamenta con dolor el desdén y la traición de su amada, que se casa con otro, en versos de honda melancolía. En el segundo —el que da título a esta versión— una mujer, con la ayuda de su sirvienta, practica ritos y ensalmos mágicos para atraer de nuevo a su amante ausente, invocando a los dioses y a las fuerzas ocultas con un estribillo hipnótico que se repite como un conjuro. Amor, magia y naturaleza se funden en una atmósfera de encantamiento.
Con su perfección formal, su musicalidad y su delicada evocación del mundo pastoril y de las pasiones amorosas, «La hechicera» es una muestra deslumbrante del arte de Virgilio en las Bucólicas. Estas églogas influyeron decisivamente en toda la tradición de la poesía pastoril europea, del Renacimiento en adelante.