Introducción
Después de enseñar a sus lectores «la ciencia de hacerse rico», Wallace D. Wattles se propuso un desafío aún más íntimo y universal: la salud. Fruto de ese empeño es La ciencia de estar bien, un manual breve y directo que aplica al cuerpo el mismo método práctico que su célebre libro hermano había aplicado al dinero.
La premisa es característicamente audaz. Del mismo modo que, según Wattles, existe una ciencia de la prosperidad, existe también una ciencia de la salud: un conjunto de leyes precisas que, aprendidas y aplicadas, conducen al bienestar con la misma seguridad con que la aritmética conduce a un resultado correcto. «Si los tejidos de su cuerpo no han sido destruidos de tal manera que la vida sea imposible —escribe—, usted puede ponerse bien; y si piensa y actúa de cierta manera, se pondrá bien.»
En el centro de su planteamiento está la idea de un «Principio de la Salud», una fuerza vital presente en todo ser humano cuyo desempeño natural es, precisamente, la salud. La enfermedad, sostiene Wattles, es la interrupción de ese funcionamiento natural, y buena parte de esa interrupción tiene que ver con nuestra manera de pensar, de sentir y de vivir. De ahí que su método combine una determinada actitud mental —fe, gratitud, una imagen constante de salud perfecta— con hábitos naturales de comer, respirar, dormir y actuar.
Como en toda su obra, Wattles escribe para la gente corriente, con un lenguaje sencillo y sin adornos, huyendo de la teoría y buscando la aplicación práctica. Su libro se inscribe de lleno en la tradición del Nuevo Pensamiento, la corriente que a comienzos del siglo XX afirmaba el poder de la mente sobre el cuerpo y sobre las circunstancias de la vida.
Leído hoy, con la distancia crítica que merece cualquier promesa de curación, La ciencia de estar bien conserva un doble interés: como documento histórico de las raíces de la moderna literatura sobre mente y cuerpo, y como testimonio de una intuición —la de la profunda conexión entre nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestro bienestar físico— que la ciencia contemporánea no ha dejado de explorar.