Introducción
Un relato de Sherlock Holmes que envuelve un crimen aparente en una vieja y trágica historia de traición y venganza, con resonancias bíblicas. El coronel James Barclay, un respetado y feliz militar, aparece muerto en su casa tras una violenta disputa con su esposa, Nancy, a la que los criados oyeron gritar repetidamente un nombre extraño: «David». La puerta estaba cerrada por dentro, y todo apunta a que la esposa lo asesinó.
Holmes, sin embargo, sospecha desde el principio que la clave no está en el matrimonio, sino en un pasado remoto. Investigando, da con un hombre deforme y contrahecho —«el jorobado»— que aquella noche estuvo en la casa, acompañado de un pequeño y misterioso animal: «es una mangosta», identifica Holmes. Ese hombre encierra el secreto de todo.
El jorobado resulta ser Henry Wood, un antiguo soldado que treinta años atrás fue el prometido de Nancy y camarada de Barclay. Durante un motín en la India, Barclay lo traicionó, enviándolo deliberadamente a una emboscada para que cayera prisionero y así quedarse con la mujer que ambos amaban. Wood sobrevivió, tullido y desfigurado, y su reaparición desató en Barclay un ataque fulminante de terror y remordimiento. «¿Recuerdas el pequeño asunto de Uriah y Betsabé?», comenta Holmes, evocando el pecado del rey David. Un relato magistral sobre la culpa que nunca prescribe.