Introducción
La primera novela que Jane Austen preparó para su publicación y una de las más frescas y divertidas de toda su obra: una deliciosa parodia de las novelas góticas que hacían furor a finales del siglo XVIII, y a la vez una tierna y aguda novela de aprendizaje. Su protagonista, Catherine Morland, es una muchacha de pueblo cándida y devoradora de novelas de terror que, con humor, Austen presenta desde la primera línea como una improbable heroína: «nadie que hubiera visto a Catherine Morland en su infancia habría supuesto que había nacido para ser heroína».
Invitada a la elegante ciudad balneario de Bath, Catherine se estrena en la vida social, hace amistades interesadas y sinceras, y se enamora del encantador e irónico Henry Tilney. Cuando este la invita a la mansión familiar, la vieja abadía de Northanger, la imaginación de Catherine —alimentada por los Misterios de Udolfo y demás novelas de terror— se desboca: sospecha crímenes, secretos y horrores góticos donde solo hay la prosaica realidad de una familia inglesa. La confusión entre la ficción y la vida la llevará a un embarazoso despertar.
Con ironía luminosa, Austen se burla con cariño de los excesos del género gótico y de las lectoras que confunden las novelas con la realidad, al tiempo que defiende con brío el valor de la buena literatura —«pero supongo que usted no lee novelas»— y traza el aprendizaje sentimental de una joven que aprende a mirar el mundo con sentido común. Una comedia perfecta sobre la imaginación, la inocencia y la madurez.