Editar capítulo

Texto plano · una línea en blanco separa párrafos · «## » = subtítulo

caracteres
Cronómetro:

Lectura rápida

Premium
Velocidad ppm

Demo hasta ppm · Premium llega a ppm.

Palabras por ráfaga

Más de 1 palabra por ráfaga es premium.

Entrenar fijaciones
Intensidad
ppm
Introducción

Tipografía y lectura

Tamaño
Fondo
Ancho
Justificado
Guiones (partición)
Ortografía moderna (fué→fue)
Fuente

Voz

Tu navegador no tiene voces instaladas para la lectura.

¿Las voces suenan robóticas? Cómo instalar voces más naturales →

Acerca del libro

Portada de Eneida

Virgilio

Eneida

Tras la caída de Troya, un príncipe troyano llamado Eneas escapa de la ciudad en llamas cargando a su anciano padre sobre los hombros y llevando de la mano a su hijo. Los hados le han reservado un destino inmenso: guiar a los supervivientes por el mar hasta Italia y fundar allí el linaje del que un día nacerá Roma. La Eneida de Virgilio, la gran epopeya de la literatura latina, narra ese viaje: los años de naufragios y peligros, el trágico amor con Dido, la reina de Cartago —que se quita la vida cuando Eneas la abandona para cumplir su misión—, el descenso a los infiernos para conocer el futuro de Roma, y la guerra final en el Lacio. A caballo entre la aventura, el mito y la meditación sobre el deber, es la obra que fijó la identidad de Roma y una de las cumbres de la poesía universal: el relato del héroe que renuncia a su felicidad personal para servir a algo más grande que él, sabiendo que toda gloria tiene su precio en lágrimas.
Ver ficha completa

Reportar un error

¿Qué problema encontraste en este libro?

Para leer o escuchar la obra completa, adquiérela y consérvala para siempre, o hazte Premium.

Regístrate para conseguir este libro con tu 1.er crédito, o hazte Premium.

👑 Premium · acceso ilimitado
Portada de Eneida
Eneida
Virgilio

Introducción

Toda gran civilización necesita un relato de sus orígenes, un mito que le diga de dónde viene y por qué está destinada a la grandeza. Roma tuvo el suyo, y fue una obra maestra: la Eneida de Virgilio, la epopeya que dio a los romanos un pasado heroico a la altura de su imperio y a la literatura universal uno de sus poemas más perfectos.

Su héroe es Eneas, un príncipe troyano. Cuando Troya cae y arde, saqueada por los griegos tras diez años de asedio, Eneas huye entre las llamas cargando sobre sus hombros a su anciano padre y llevando de la mano a su hijo pequeño: una imagen que resume toda la obra, la del hombre que carga con el pasado y el futuro de su pueblo. No huye por cobardía, sino porque los dioses le han revelado que le aguarda una misión: conducir a los troyanos supervivientes a través del Mediterráneo hasta las costas de Italia, donde deberá fundar el linaje del que, siglos después, surgirá Roma.

El viaje es largo y doloroso. Perseguido por el odio de la diosa Juno, Eneas sufre tormentas, naufragios y pérdidas. En Cartago se enamora de su reina, Dido, en uno de los episodios amorosos más célebres y trágicos de toda la literatura; pero el deber lo llama, y cuando Eneas parte para seguir su destino, Dido, desesperada, se quita la vida. Más adelante, el héroe desciende al reino de los muertos, donde su padre le muestra en una visión la futura gloria de Roma. Y en la segunda mitad del poema, ya en Italia, deberá librar una guerra sangrienta para conquistar la tierra prometida.

Lo que hace grande a la Eneida no es solo su aventura, sino la figura moral de su protagonista. Eneas encarna la pietas —la palabra latina para el sentido del deber hacia los dioses, la patria y la familia—, y su grandeza consiste, precisamente, en anteponer esa misión a su propia felicidad. Renuncia al amor de Dido, a la tranquilidad, al descanso, porque carga con algo más grande que él mismo. Es el héroe del deber, no del capricho, y en esa renuncia hay una melancolía que recorre todo el poema.

Porque Virgilio, a diferencia de una simple propaganda imperial, no oculta el precio de esa gloria. Su poema está atravesado por una tristeza honda —esas «lágrimas de las cosas» que se han hecho proverbiales—, por la conciencia de todo lo que se sacrifica para que algo grande nazca: los muertos, los vencidos, los amores rotos. Escrita bajo el emperador Augusto para celebrar a Roma, la Eneida es a la vez su himno y su elegía.

Modelo de la epopeya para toda la posteridad —inspiró a Dante, que hizo de Virgilio su guía por el infierno, y a incontables poetas—, la Eneida sigue leyéndose veinte siglos después como lo que es: una aventura inolvidable, un tratado sobre el deber y el destino, y una de las meditaciones más bellas jamás escritas sobre lo que cuesta construir algo que perdure.

Toca un párrafo

Cada gran obra esconde gemas del pensamiento

Hay frases que atraviesan los siglos, revelan verdades profundas y muchas veces cambian vidas. Viven escondidas en las obras que han marcado la historia de la humanidad. Leer es minarlas: cuando encuentres una que de verdad lo sea, márcala; si es una gema, se publicará con tu nombre en la página del autor y del libro. También descubrirás las gemas que ha hallado la comunidad.

No toda frase es una gema: una gema se sostiene sola, dice algo profundo y resuena en cualquiera.

Guardar en colección

Aún no tienes colecciones. Crea la primera abajo.