Introducción
El estremecedor volumen final de la gran novela apocalíptica de Mary Shelley, la autora de Frankenstein, en el que la humanidad se extingue casi por completo y el narrador afronta el destino más solitario imaginable: convertirse en el último hombre sobre la Tierra. Es una de las conclusiones más desoladoras y sublimes de toda la literatura.
La peste ha consumado su obra devastadora. De los millones de seres humanos apenas quedan unos pocos supervivientes que, unidos por el afecto y la desesperación, emprenden un éxodo por una Europa vacía en busca de un clima que los salve, atravesando ciudades desiertas y paisajes de muerte —«¿no sentís la tierra temblar y abrirse... anunciando los últimos días del hombre?»—. Uno tras otro, los seres queridos van cayendo, hasta que Lionel Verney queda absolutamente solo, «el último hombre», recorriendo un mundo hermoso y despoblado.
Con una prosa de gran aliento elegíaco, Mary Shelley canta el fin de la especie humana y, a la vez, celebra la grandeza de todo lo que se ha perdido: «lo supremo y lo grande que el hombre llegó a ser». Meditación sublime sobre la soledad, la memoria, la pérdida y el amor, este volumen final consagra «El último hombre» como una obra profética y conmovedora, y una de las cumbres olvidadas del romanticismo, hoy plenamente revalorizada.