Introducción
La última obra teatral de Antón Chéjov y una de las cumbres del teatro universal, una comedia agridulce sobre el fin de una época y la incapacidad de una clase social para adaptarse a los tiempos que cambian. Estrenada en 1904, pocos meses antes de la muerte del autor, es el testamento dramático de uno de los mayores renovadores del teatro moderno.
La trama gira en torno a la aristocrática pero arruinada Liubov Andréievna Ranevskaia, que regresa a la finca familiar donde se alza el hermoso jardín de los cerezos, símbolo de la belleza, la infancia y el pasado. La propiedad está a punto de ser subastada para pagar las deudas, y el pragmático Lopajin —hijo de siervos convertido en próspero comerciante, que «no es sino un labriego» enriquecido— propone la única solución posible: talar el jardín y parcelar la tierra para construir casas de veraneo. Pero los aristócratas, incapaces de actuar, se aferran a la nostalgia y dejan pasar el tiempo hablando, recordando y soñando, mientras su mundo se desmorona.
Con su mezcla inimitable de comedia y melancolía, su ausencia de acción convencional y su hondura en la pintura de los personajes, «El jardín de los cerezos» retrata el ocaso de la vieja Rusia y el nacimiento de un orden nuevo. El sonido final del hacha talando los cerezos es uno de los momentos más conmovedores del teatro. Una obra maestra imperecedera.