Introducción
Un inquietante y visionario relato de Edgar Allan Poe, considerado un antecedente del cuento policíaco y una de las primeras y más penetrantes reflexiones literarias sobre la soledad en la gran ciudad moderna y la muchedumbre urbana. El narrador, convaleciente de una enfermedad, observa desde el ventanal de un café de Londres el incesante fluir de la multitud que recorre la calle al caer la tarde.
Con una aguda mirada de fisonomista, el narrador se entretiene en clasificar a los transeúntes por su aspecto y su porte —comerciantes, oficinistas, jugadores, mendigos—, hasta que su atención queda súbitamente atrapada por un anciano de expresión indescifrable y contradictoria, cuyo rostro no encaja en ninguna categoría. Fascinado e intrigado, el narrador decide seguirlo, y pasa horas y horas persiguiéndolo por las calles de la ciudad, de los barrios más concurridos a los más sórdidos, sin que el viejo se detenga jamás ni parezca dirigirse a ningún sitio.
El anciano no busca otra cosa que sumergirse sin descanso en el gentío: es «el hombre voluntariamente perdido en la multitud», incapaz de estar solo, encarnación del misterio, la soledad y la angustia del alma en la ciudad moderna. Con su atmósfera hipnótica y su hondura simbólica, «El hombre de la multitud» es una obra maestra breve que anticipa temas centrales de la literatura del siglo XX.