Editar capítulo

Texto plano · una línea en blanco separa párrafos · «## » = subtítulo

caracteres
Cronómetro:

Lectura rápida

Premium
Velocidad ppm

Demo hasta ppm · Premium llega a ppm.

Palabras por ráfaga

Más de 1 palabra por ráfaga es premium.

Entrenar fijaciones
Intensidad
ppm
Introducción

Tipografía y lectura

Tamaño
Fondo
Ancho
Justificado
Guiones (partición)
Ortografía moderna (fué→fue)
Fuente

Voz

Tu navegador no tiene voces instaladas para la lectura.

¿Las voces suenan robóticas? Cómo instalar voces más naturales →

Acerca del libro

Portada de El fabricante de ataúdes

Aleksandr Pushkin

El fabricante de ataúdes

Uno de los «Cuentos de Belkin» de Aleksandr Pushkin, entre lo macabro y lo humorístico. Adrián Prójorov, un fabricante de ataúdes tan sombrío como su oficio, se ofende cuando en la fiesta de un vecino se burlan de él, y jura invitar a su casa a los muertos para los que ha trabajado. Esa noche, en un sueño de borrachera, los difuntos que enterró acuden en tropel, encabezados por uno al que vendió un ataúd de pino haciéndolo pasar por roble. El horror crece hasta que despierta y descubre, aliviado, que todo fue un sueño. Un relato magistral sobre la culpa, el oficio y el vino.
Ver ficha completa

Reportar un error

¿Qué problema encontraste en este libro?

Para leer o escuchar la obra completa, adquiérela y consérvala para siempre, o hazte Premium.

Regístrate para conseguir este libro con tu 1.er crédito, o hazte Premium.

👑 Premium · acceso ilimitado
Portada de El fabricante de ataúdes
El fabricante de ataúdes
Aleksandr Pushkin

Introducción

Uno de los relatos de los célebres «Cuentos del difunto Iván Petróvich Belkin» de Aleksandr Pushkin. Adrián Prójorov, un fabricante de ataúdes de carácter tan sombrío como su oficio, se muda con sus hijas a una casita en Moscú. Lejos de la imagen alegre y bromista que Shakespeare o Walter Scott dieron a sus sepultureros, Adrián es hosco y avaro: solo rompe su silencio para regañar a sus hijas o para cobrar de más a quienes tienen «la desgracia (o la suerte)» de necesitar sus servicios.

Su vecino, el jovial zapatero alemán Gotlib Schultz, lo invita a celebrar sus bodas de plata. En el banquete, entre brindis, un panadero burlón propone brindar «a la salud de aquellos para quienes trabajamos», y todos, riéndose, invitan a Adrián a brindar por sus muertos. Ofendido y borracho, el fabricante de ataúdes vuelve a casa jurando que, en lugar de a aquellos vecinos que se burlan de su oficio, invitará a su fiesta a los muertos para los que ha trabajado.

Y esa misma noche los muertos acuden: su casa se llena de cadáveres, esqueletos y difuntos que él enterró, encabezados por un sargento al que en su día vendió su primer ataúd —de pino en lugar de roble—. El horror crece hasta que Adrián, aterrado, empuja al esqueleto y se desmaya. Despierta al día siguiente para descubrir, con inmenso alivio, que todo fue un sueño de borrachera: no hubo entierro ni difuntos. «El fabricante de ataúdes» es un relato magistral de Pushkin, entre lo macabro y lo humorístico, sobre la culpa, el oficio y el vino.

Toca un párrafo

Cada gran obra esconde gemas del pensamiento

Hay frases que atraviesan los siglos, revelan verdades profundas y muchas veces cambian vidas. Viven escondidas en las obras que han marcado la historia de la humanidad. Leer es minarlas: cuando encuentres una que de verdad lo sea, márcala; si es una gema, se publicará con tu nombre en la página del autor y del libro. También descubrirás las gemas que ha hallado la comunidad.

No toda frase es una gema: una gema se sostiene sola, dice algo profundo y resuena en cualquiera.

Guardar en colección

Aún no tienes colecciones. Crea la primera abajo.