Introducción
Un relato profundamente conmovedor de Mark Twain, basado en un incidente que Carlyle recoge en las Cartas y discursos de Oliver Cromwell. En la Inglaterra de Cromwell, el joven y valeroso coronel Mayfair aguarda con su esposa una noticia fatal: junto a otros dos coroneles, ha cometido una grave falta de disciplina en la batalla —atacar cuando tenían orden de solo simular— y los tres han sido condenados a muerte. La escena se abre con una ternura desgarradora: su hijita Abby, de siete años, viene a darle las buenas noches y le pide, sin saber nada, «un cuento terrible, uno que nos haga temblar y creer que nos está sucediendo a nosotros mismos».
El coronel le cuenta, disfrazada de cuento, su propia historia: tres coroneles culpables a los que se perdonará la vida salvo a uno, elegido por sorteo. Para que el azar sea imparcial, Cromwell ha dispuesto que sea una niña inocente y ajena a todo quien reparta los discos entre los condenados: a quien le toque el disco rojo, morirá. Y esa niña es Abby, que no reconoce a su padre de espaldas.
En una vuelta de tuerca desgarradora, Abby entrega a su propio padre el disco rojo —«el más bonito»— creyendo hacerle un regalo, y corre feliz a decírselo. El coronel abraza a «su inocente verdugo», loco de dolor y de amor. Pero cuando van a llevárselo, la niña acude al General en Jefe, que le había prometido concederle cualquier cosa; y Cromwell, horrorizado por lo que el azar ha hecho pero fiel a su palabra, indulta al coronel: «Sus órdenes son mías. El coronel queda indultado». «El disco de la muerte» es una fábula intensa sobre la inocencia, el azar cruel y el poder redentor de una promesa.