Editar capítulo

Texto plano · una línea en blanco separa párrafos · «## » = subtítulo

caracteres
Cronómetro:

Lectura rápida

Premium
Velocidad ppm

Demo hasta ppm · Premium llega a ppm.

Palabras por ráfaga

Más de 1 palabra por ráfaga es premium.

Entrenar fijaciones
Intensidad
ppm
Introducción

Tipografía y lectura

Tamaño
Fondo
Ancho
Justificado
Guiones (partición)
Ortografía moderna (fué→fue)
Fuente

Voz

Tu navegador no tiene voces instaladas para la lectura.

¿Las voces suenan robóticas? Cómo instalar voces más naturales →

Acerca del libro

Portada de El asno de oro

Lucio Apuleyo

El asno de oro

Lucio, un joven curioso y aficionado a la magia, viaja a Tesalia —tierra de brujas— y, por husmear donde no debe, sufre un percance irreparable: un ungüento equivocado lo transforma en asno, conservando intacta su mente humana. Comienza así un peregrinaje delirante en el que, convertido en bestia de carga, pasa de amo en amo —ladrones, sacerdotes charlatanes, molineros, cocineros— y es testigo, con sus grandes orejas, de las miserias, crueldades y comedias del mundo humano, hasta que la diosa Isis le devuelve por fin su forma. El asno de oro de Apuleyo —la única novela latina que se conserva completa— es una obra prodigiosa: picaresca, satírica, erótica, terrorífica y mística a la vez, un mosaico de cuentos dentro del cuento entre los que brilla el más hermoso de todos, la fábula de Cupido y Psique, el mito eterno del amor puesto a prueba por la curiosidad. Divertidísima y profunda, es el antepasado remoto de toda la novela de aventuras y el mejor retrato del abigarrado mundo del Imperio romano visto desde abajo, a ras de suelo.
Ver ficha completa

Reportar un error

¿Qué problema encontraste en este libro?

Para leer o escuchar la obra completa, adquiérela y consérvala para siempre, o hazte Premium.

Regístrate para conseguir este libro con tu 1.er crédito, o hazte Premium.

👑 Premium · acceso ilimitado
Portada de El asno de oro
El asno de oro
Lucio Apuleyo

Introducción

Imagina que, por curioso, por meter la nariz donde no debes, amaneces un día convertido en asno: con el cuerpo peludo y las orejas largas de una bestia de carga, pero conservando entera tu mente humana, tus recuerdos, tu inteligencia y tu asombro. No puedes hablar, solo rebuznar; nadie sabe que dentro de ese animal hay un hombre. Esa es la genial ocurrencia sobre la que Apuleyo construyó, hace más de dieciocho siglos, una de las novelas más originales y entretenidas jamás escritas: El asno de oro.

Su protagonista, Lucio, es un joven fascinado por la magia que viaja a Tesalia, la tierra de las brujas. Allí, por espiar los hechizos de una maga y probar sus ungüentos, sufre una transformación que no esperaba: en lugar de convertirse en ave, como pretendía, queda convertido en asno. Y como bestia habrá de vagar por el mundo, robado por bandidos, vendido y revendido, molido a palos y a trabajos, pasando de amo en amo hasta que la diosa Isis se apiade de él y le devuelva su figura de hombre.

Pero la desgracia de Lucio es una suerte para el lector. Convertido en asno, invisible como testigo, Lucio ve y oye lo que a ningún humano se le muestra: las intimidades de las casas, las crueldades de los amos, las trampas de los sacerdotes farsantes, los adulterios, los crímenes, las supersticiones. La novela se convierte así en un fresco vivísimo y descarnado del mundo del Imperio romano visto desde abajo, a ras de suelo, con una mezcla inimitable de humor grueso, sátira feroz, erotismo y sobresalto.

Y por si fuera poco, el relato va sembrado de cuentos: historias que unos y otros personajes narran, fábulas de brujas y de fantasmas, de amantes y de asesinos, engarzadas en el viaje del asno como las cuentas de un collar. Entre todas ellas resplandece una joya que por sí sola ha hecho inmortal el libro: la fábula de Cupido y Psique, la historia del dios del Amor que se enamora de una muchacha mortal y le prohíbe una sola cosa —que nunca mire su rostro—, prohibición que la curiosidad de ella no podrá resistir. Es el mito eterno del amor puesto a prueba, la desconfianza que destruye la felicidad y el largo camino de penitencia para recuperarla: una de las historias de amor más bellas de toda la literatura.

Bajo la superficie divertida late, además, un sentido más hondo. El viaje del asno es también un viaje espiritual: la caída del hombre esclavizado por sus apetitos y su curiosidad vana, y su lenta redención hasta la iluminación final en los misterios de Isis. Comedia y mística, carne y espíritu, risa y revelación conviven en estas páginas sin contradicción.

El asno de oro —única novela latina que ha llegado hasta nosotros completa— es el antepasado remoto de todo lo que amamos en la narrativa posterior: la picaresca, la novela de aventuras, el relato de transformaciones, el cuento dentro del cuento. Inspiró a Bocaccio y a Cervantes, a Quevedo y a incontables narradores. Leerla hoy, en la deliciosa versión castellana clásica que aquí se ofrece, es reír, estremecerse y conmoverse con un libro que dos mil años no han logrado envejecer.

Toca un párrafo

Cada gran obra esconde gemas del pensamiento

Hay frases que atraviesan los siglos, revelan verdades profundas y muchas veces cambian vidas. Viven escondidas en las obras que han marcado la historia de la humanidad. Leer es minarlas: cuando encuentres una que de verdad lo sea, márcala; si es una gema, se publicará con tu nombre en la página del autor y del libro. También descubrirás las gemas que ha hallado la comunidad.

No toda frase es una gema: una gema se sostiene sola, dice algo profundo y resuena en cualquiera.

Guardar en colección

Aún no tienes colecciones. Crea la primera abajo.