Introducción
Una deliciosa comedia de enredo y venganza refinada, narrada con el ingenio y la ironía característicos de Charles Dickens. En la hostería de los Tres Pichones de Abbeylands, un joven de apenas veinticuatro años contempla un baúl lleno de ropas anticuadas y dos vestidos de mujer, y se dispone a «evocar un genio no menos poderoso que el de las Mil y una Noches: el genio de la venganza… y quizá también el de la riqueza».
Su objetivo es el señor Benson, prendero y prestamista avaro y devoto, que años atrás recibió un préstamo de doscientas libras del difunto Tomás Evans y ahora niega la deuda amparándose en que el pagaré se perdió. El joven —que no es otro que Jorge Evans, el hijo comediante a quien Benson desprecia por haberse hecho actor, «discípulo de Satanás»— compra en su tienda, por dos miserables libras, un viejo armario de encina, y lo hace entregar a una supuesta tía en un arrabal.
Lo que sigue es una farsa magistral. Esa misma noche, una emocionada dama —la «prima Jane»— visita a Benson y le revela, con lágrimas, que ese humilde armario esconde en un doble fondo cuatro billetes de mil libras, la fortuna secreta del granjero Merrywood destinada a su hija seducida y perdida. El avaro, devorado por la codicia, mueve cielo y tierra para recuperar el mueble que vendió por dos libras… y paga por él una pequeña fortuna. Al abrirlo, no halla los cuatro mil billetes, sino un papel: «¡Recibí: Jorge Evans!». La tía, la prima y el sobrino eran todos el mismo actor; y Jorge, interpretando todos los papeles, ha cobrado —con intereses— la deuda que su padre nunca pudo reclamar. «El armario viejo» es una comedia perfecta sobre la avaricia castigada por su propia codicia.