Introducción
Una de las obras más influyentes y revolucionarias del pensamiento político de todos los tiempos, escrita por Jean-Jacques Rousseau, el gran filósofo ginebrino y una de las figuras capitales de la Ilustración. El «Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres» (1755) es una reflexión audaz y demoledora sobre cómo nació la desigualdad social y sobre los males que la civilización trajo consigo, un texto clave para entender la modernidad.
Rousseau se pregunta por el origen de la desigualdad entre los seres humanos e imagina, como hipótesis, un «estado de naturaleza» en el que el hombre primitivo vivía libre, sano, independiente y esencialmente bueno, sin propiedad ni ambición. La desigualdad, sostiene, no es natural sino que surgió con la sociedad: y en particular con la propiedad privada, cuyo nacimiento simboliza en una imagen célebre —el primer hombre que cercó un terreno y dijo «esto es mío», dando origen a un sinfín de crímenes y miserias—. A partir de ahí, la civilización, las artes, las leyes y el Estado habrían consolidado y legitimado la desigualdad, corrompiendo al ser humano y encadenándolo. Con una prosa brillante y una argumentación provocadora, Rousseau invierte la idea del progreso y lanza una crítica radical de la sociedad de su tiempo que inspiraría a la Revolución y a todo el pensamiento social posterior.
Texto capital de la filosofía política, el «Discurso sobre la desigualdad» es una lectura estimulante e imprescindible. Una de las obras más audaces de Rousseau, que cambió para siempre la manera de pensar la sociedad, la naturaleza humana y la justicia.