Introducción
Una obra capital de Victor Hugo, el gigante de las letras francesas, célebre no tanto por el drama que contiene como por el prólogo que lo precede: el famoso «Prefacio de Cromwell» (1827), considerado el gran manifiesto del Romanticismo europeo y uno de los textos teóricos más influyentes de la historia de la literatura. En él, un Hugo joven y audaz proclama la libertad del arte y declara la guerra a las rígidas reglas del clasicismo.
El «Prefacio» expone las ideas revolucionarias que cambiarían el teatro y la poesía del siglo XIX: la defensa del drama como género total capaz de mezclar lo sublime y lo grotesco —esa unión de lo bello y lo deforme que, según Hugo, refleja la verdad de la naturaleza y de la vida—, el rechazo de las tres unidades aristotélicas y la reivindicación de la libertad absoluta del genio creador. Con imágenes memorables y una prosa apasionada, Hugo traza además una grandiosa historia de la poesía a través de las edades de la humanidad.
El drama «Cromwell» propiamente dicho es una vasta pieza en verso ambientada en la Inglaterra de Oliver Cromwell, el líder puritano que derrocó a la monarquía, concebida como demostración práctica de la nueva estética. Monumental e inabarcable para la escena, la obra vale sobre todo como banderín de enganche de una generación. Leer «Cromwell» y su prefacio es asistir al nacimiento del teatro romántico y al estallido de una de las mayores revoluciones artísticas de la modernidad.