Introducción
Es el día del decimoquinto aniversario de la Sociedad Mutual de Crédito, y su vanidoso director, Andréi Schipuchin, quiere que todo brille: ha encargado él mismo el pergamino conmemorativo y el jarrón de plata con que fingirá ser homenajeado, obsesionado con el «tono» y el prestigio de la institución. Mientras tanto, el viejo contable Jirin —exhausto tras tres días y tres noches sin dormir, colérico y misógino— lucha por terminar la grandilocuente Memoria que el director leerá ante la junta, entre chasquidos del ábaco y maldiciones.
La comedia se dispara con la irrupción de dos mujeres. Primero, la esposa del director, Tatiana, que llega de viaje y, ajena a todo, se empeña en contar con todo lujo de detalles una interminable y trivial anécdota sentimental de su viaje y de los pretendientes de su hermana. Después, la señora Merchútkina, una vieja pesadísima y sorda a toda razón, que reclama tercamente un dinero que el banco no le debe, repitiendo sin cesar su letanía: «¡Soy una mujer débil, indefensa!».
Entre la cháchara de una, la testarudez de la otra y los nervios destrozados de Jirin y del director, la escena degenera en un caos absoluto de gritos, persecuciones y desmayos… justo cuando entra, solemne, la Comisión de directivos con el pergamino y el jarrón para el homenaje. «Aniversario» (o «El jubileo») es uno de los vodeviles más divertidos de Chéjov: una sátira feroz y desternillante de la vanidad, la pomposidad burocrática y las apariencias.