“Hace tiempo que no hago nada nuevo; siempre doy la misma nota.” — Vicente Blasco Ibáñez de La maja desnuda
“Pero ya no hay guerras, verdaderas guerras, como aquellas antiguas, donde cada hombre sacaba toda la fuerza de sus brazos o de su caletre.” — Vicente Blasco Ibáñez de La horda
“Crea usted, Gabriel, que ese archivo es un panteón de grandes hombres, pero panteón al fin, en el que nadie resucita.” — Vicente Blasco Ibáñez de La catedral
“Amé a Lucy porque era desgraciada e iba a morir; te amo, Sagrario, porque eres en plena juventud una desterrada de la vida, a la que nadie puede querer.” — Vicente Blasco Ibáñez de La catedral
“Siempre existirían ricos y pobres, hambrientos y ahítos; sólo los locos o los criminales podían soñar con la igualdad.” — Vicente Blasco Ibáñez de La bodega
“Ahora ya no hay señores como en otros tiempos: pero el rico, el gran industrial, el comerciante, debe imitar el antiguo ejemplo y presentarse ante Dios seguido de todos aquellos a...” — Vicente Blasco Ibáñez de La bodega
“Y el pobre hombre sentíase satisfecho al pensar que su Dolores debía todo aquello á él, á nadie más que á él.” — Vicente Blasco Ibáñez de Flor de mayo
“Representa la madre tierra, y todo arriero que no es un desalmado, cada vez que bebe, deja caer algunas gotas, para que la buena señora no sufra sed.” — Vicente Blasco Ibáñez de El prestamo de la difunta
“Al gobernar las mujeres, solucionaron por el sentimentalismo y el instinto lo que los hombres no habían podido arreglar nunca valiéndose de su razón.” — Vicente Blasco Ibáñez de El paraiso de las mujeres
“Pero yo tengo cierta confianza, porque el corazón justo y fuerte de las mujeres es siempre piadoso con la debilidad y la ignorancia del hombre.” — Vicente Blasco Ibáñez de El paraiso de las mujeres
“Pues era sencillo: que en este mundo puede más el listo y el astuto que el fuerte, que todo lo fía al corazón y á la acometividad.” — Vicente Blasco Ibáñez de Cuentos valencianos
“Y este mal no tenía remedio: siempre existirán pobres y ricos, y el que nace para víctima tiene que resignarse.” — Vicente Blasco Ibáñez de Cuentos valencianos
“Pero, ¡ay! el mundo vive casi siempre regido por intereses y no por verdades.” — Vicente Blasco Ibáñez de El papa del mar
“Créame: nadie espera a nadie; es el azar el que lo arregla todo.” — Vicente Blasco Ibáñez de El papa del mar
“Él era quien había estado próximo á anularse, á desaparecer aplastado en el engranaje lento y monótono de esa vida gris de las almas muertas.” — Vicente Blasco Ibáñez de El intruso
“Usted está acostumbrado á oír quejarse de dolor lo mismo al rico que al pobre, á ver que todos mueren igual; por eso toma á risa las cosas de los hombres.” — Vicente Blasco Ibáñez de El intruso
“Y siempre que podía asegurar una docena de veces que nada debía á nadie y comparar su abandono con el de un perro, quedaba tranquilo y satisfecho.” — Vicente Blasco Ibáñez de Arroz y tartana
“Con mujeres como Rosaura, enamoradas de la vida y poseedoras de un alma pagana, ¿quién puede estar verdaderamente tranquilo?…” — Vicente Blasco Ibáñez de A los pies de Venus
“Además, aquel Cupido era el excéntrico de la ciudad, el bohemio despreocupado y mordaz á quien todo se toleraba; el hombre que se permitía tener cosas y hablar mal de todo el mundo...” — Vicente Blasco Ibáñez de Entre naranjos
“La fuerza, señora del mundo, es la que crea el derecho, la que impondrá nuestra civilización, única verdadera.” — Vicente Blasco Ibáñez de Cuatro jinetes del apocalipsis
“El que hoy era un miserable, mañana podía ser rico: esto lo ordenaba Dios, valiéndose de la suerte.” — Vicente Blasco Ibáñez de Canas y barro 5
“Como las tierras del tío Barret no serían nunca para los hombres, debían anidar en ellas los bicharracos asquerosos, y cuantos más, mejor.” — Vicente Blasco Ibáñez de La barraca
“Ellos debían evitar todo roce con los demás: vivir juntos y unidos en su barraca, no separarse nunca de unas tierras que eran su vida.” — Vicente Blasco Ibáñez de La barraca