“Ni el de ella ni el de mis padres sabrá ninguno hasta que yo pueda honrarlos a ellos y a ella.” — Miguel de Cervantes de El licenciado Vidriera
“Alborozado en la alegría, mudo en el dolor, pródigo en sus dineros, en sus afectos tierno.” — Abraham Valdelomar de Yerba santa
“Éramos como amigos. Yo me acercaba a la baranda de la terraza, pero no hablábamos. Siempre nos sonreíamos mudos.” — Abraham Valdelomar de El vuelo de los cóndores
“Al día siguiente, en el alba, en la agonía de las sombras nocturnas, no se oyó su canto alegre.” — Abraham Valdelomar de El caballero Carmelo
“Era una procesión de almas en pena. ¿Por qué no se reía nadie, Señor, no había alegría aquella tarde?” — Abraham Valdelomar de El buque negro
“En su seno viven el silencio, la majestad, la poesía del misticismo, y un santo horror que defiende sus umbrales contra los pensamientos mundanos.” — Gustavo Adolfo Bécquer de La ajorca de oro
“Ideas locas que cruzan por nuestra imaginación, sin que ose formularlas el labio.” — Gustavo Adolfo Bécquer de La ajorca de oro
“Hay deseos que se ahogan en nuestra alma de mujer, sin que los revele más que un suspiro.” — Gustavo Adolfo Bécquer de La ajorca de oro 10
“Las infamias mejor es que se presuman y sospechen que no que se sepan de cierto.” — Miguel de Cervantes de La señora Cornelia 5
“Para saber callar en romance y hablar en latín, discreción es menester” — Miguel de Cervantes de El coloquio de los perros
“Su soberbia cegó la fuente del llanto y ahogó los ruegos y las quejas.” — Juan Valera de El hechicero
“Sabe bien que el solo acto de pronunciar su nombre, de llamarlo en voz alta, será la confesión de su muerte.” — Horacio Quiroga de El hijo
“La boca, la fresca boca, era de aquellas que no han nacido para la palabra sino para el gesto.” — Abraham Valdelomar de La ciudad de los tísicos
“Todos creyeron entonces que Pedrito había muerto, y los chicos se echaron a llorar.” — Horacio Quiroga de El loro pelado
“Cuando llovía, Pedrito se encrespaba y se contaba a sí mismo una porción de cosas, muy bajito.” — Horacio Quiroga de El loro pelado
“La soledad absoluta, el silencio de las tierras muertas, la profundidad misteriosa de la carencia de toda vida, se abrieron ante sus pasos para cerrarse inmediatamente, absorbiéndo...” — Vicente Blasco Ibáñez de El prestamo de la difunta
“Es mina amor, y es fuerza que reviente, cuando no por la boca, por los ojos.” — Tirso de Molina de Quien calla otorga 5
“Hízose en su interior un gran silencio, como si la lluvia, los ruidos y el ritmo mismo de las cosas se hubieran retirado bruscamente al infinito.” — Horacio Quiroga de El desierto
“que, si es locura admitirlo dentro del alma, el decirlo es locura o desvergüenza.” — Tirso de Molina de El vergonzoso en palacio
“Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma.” — San Juan de la Cruz de Avisos espirituales 5
“Tu silencio y tu tranquilidad pesan sobre mi alma como la fría losa de un sepulcro.” — Rosalía de Castro de Flavio 5