“Murió a la edad de setenta y dos años, sin que ni las amenazas ni los malos tratos hubiesen podido arrancarle su secreto.” — Julio Verne de Maravillosas aventuras de Antifer
“Si Kamylk-Bajá, si el capitán Zo se llevaban este secreto a la tumba, llegaría el fin del mundo sin que nadie supiese aquello.” — Julio Verne de Maravillosas aventuras de Antifer
“Nada es tan grande como este silencio de la muchedumbre, solemne y casi lúgubre.” — Julio Verne de Un descubrimiento prodigioso
“Era feligrés militante, no parlante; le parecía emplear mejor el tiempo investigando que discutiendo.” — Julio Verne de Cinco semanas en globo
“Ya no guardarán su lengua los súbditos; que el pueblo se suelta a hablar libremente así que se ha soltado el yugo que le obliga a doblegarse.” — Esquilo de Los persas 6
“La gran experiencia de los siglos nos mira callando, desde los sepulcros.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Un discurso 6
“La última lección me la dio mi discípulo con su silencio.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Un discurso 5
“El que no tenga fe, el que dude, el que vacile, que se aguante y calle y luche por vencer esa flaqueza.” — Leopoldo Alas «Clarín» de El señor y lo demás son cuentos 5
“Había roto una capa de hielo, formada a lo largo de muchos inviernos; había tenido sus razones para un largo silencio.” — Henry James de Otra vuelta de tuerca
“Nadie más que yo, hasta ahora, lo ha oído jamás. Es del todo demasiado horrible.” — Henry James de Otra vuelta de tuerca
“Jamás en sus labios habían estado aquellas palabras, que eran toda la historia de su alma.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Doña Berta
“Era un oficial demasiado sensato para contar una increíble verdad.” — Ambrose Bierce de Un jinete por el cielo
“Anhelamos hablar con los que amamos, pero somos mudos, y tanto les tememos como ellos a nosotros.” — Ambrose Bierce de Un camino a la luz de la luna 6
“Todo era oscuridad y silencio. No se oía más que el latido de sus corazones.” — Ambrose Bierce de Algunas casas encantadas
“Sus pisadas resultaban claramente perceptibles cuando la tormenta aflojaba.” — Ambrose Bierce de Algunas casas encantadas
“A nadie hablaba de Juana; se guardaba su pena en el fondo del alma.” — Hans Christian Andersen de Bajo el sauce
“Su boca estaba muda, una sola palabra habría costado a sus hermanos la vida, pero en sus ojos había un amor profundo.” — Hans Christian Andersen de Los cisnes salvajes
“Por dos veces había abierto los labios como para hablar; pero volvió a cerrarlos, como si tuviese miedo de hacer una pregunta cuya respuesta sospechaba que debía de ser terrible.” — Emilio Salgari de El corsario negro