“Lamentaba no haberle prodigado palabras de afecto y no haber sido más atento con ella.” — Robert E. Howard de Conan de las islas
“Soy el suspiro del mar; la risa de los campos; las lágrimas del cielo.” — Khalil Gibran de Lagrimas y sonrisas 11
“A veces, cuando los dioses de la tierra añoran su hogar, visitan en la quietud de la noche las cumbres donde una vez habitaron, y lloran suavemente.” — H. P. Lovecraft de Los otros dioses
“Aquella noche algo de juventud y belleza murió en el mundo de los ancianos.” — H. P. Lovecraft de La búsqueda de Iranon
“Su felicidad, incierta como un paisaje de neblina, solicitaba un sueño profundo.” — Roberto Arlt de El amor brujo
“Hay rostros de doncellas que hieren con espada de dulzura. Nos alejamos, y el alma nos queda entenebrecida y sola, como después de una fiesta.” — Roberto Arlt de El juguete rabioso 6
“Sobre todo aquel misterio de vida, de pasión, de dolor, se extendía ahora, como sobre una tumba inmensa, el impenetrable sudario del mar.” — Julio Verne de Agencia Thompson y Cía
“De aquella enumeración melancólica de muertos y ausentes salía un tufillo de ruina y de cementerio.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Su único hijo
“Cada cual lloraba sus muertos, y las dos la tristeza del tiempo perdido, del pasado, que es otro muerto de las entrañas.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Cuesta abajo
“Desde aquellas primeras tristezas serias de mi adolescencia, siempre que estoy contento me encuentro cierto aire de actor.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Cuesta abajo
“A su alrededor veía tan sólo medio mundo, el otro medio lo llevaba dentro.” — Hans Christian Andersen de Bajo el sauce 8
“Sin haber llegado nunca a la verdadera madurez, caen en la melancolía.” — Marcel Proust de Sodoma y Gomorra
“El fuego y la hermosura se habían ido, la magia de las noches y la maravilla de las horas y estaciones variables.” — Francis Scott Fitzgerald de Sueños de invierno
“Ese viejo centavo de felicidad que había gastado por esta fanega de contento.” — Francis Scott Fitzgerald de Sueños de invierno
“A veces, cuando los otros niños hablaban de lo que harían cuando fueran mayores, una sombra cruzaba su carita.” — Francis Scott Fitzgerald de El curioso caso de Benjamin Button
“La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía.” — Gustavo Adolfo Bécquer de Los ojos verdes 7
“El pañuelo como una ala rota, como una paloma agonizante, y por fin, no se vio más que el bote pequeño que se perdía tras el vapor.” — Abraham Valdelomar de El vuelo de los cóndores
“Son soles que se ponen como salieron; sin crepúsculo.” — Alejandro Dumas (hijo) de La dama de las camelias
“Pues tal vez así me enterrarán a mí, y por eso prefiero estos adornos.” — Ignacio Manuel Altamirano de El Zarco
“No he vuelto a experimentar aquella alegría y aquellos éxtasis, en los cuales la esperanza, ahora huida, andaba agitando entonces sus luminosas alas.” — Rosalía de Castro de Padron y las inundaciones