“Hay quien halla la mina cavando en un rincón de su huerto, y hay quien no da con ella revolviendo la tierra de media cristiandad.” — José María de Pereda de Penas arriba
“¿Qué puede hacer contra mí, si la tengo, la fortuna?” — Félix Lope de Vega y Carpio de El mejor alcalde el rey
“La Fortuna se muestra más liberal con los que no se asustan de sus favores.” — Benito Pérez Galdós de Mendizabal
“en la piedra que en mis ombros veo, que la fortuna me cargó pesada, mis mal logradas esperanças leo.” — Miguel de Cervantes de Viaje del Parnaso
“La fortuna es mujer, de modo que para dominarla hay que tratarla sin miramientos.” — Nicolás Maquiavelo de El príncipe
“Si de la fortuna depende la mitad de nuestros actos, los hombres dirigimos cuando menos la otra mitad.” — Nicolás Maquiavelo de El príncipe 6
“Un milagro de hermosura, entonces parecía un monstruo de fealdad” — Miguel de Cervantes de Novelas ejemplares
“Cuán dura cosa es de sufrir el pasar de un estado felice a un desdichado” — Miguel de Cervantes de Novelas ejemplares
“Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y, sobre todo, ciega” — Miguel de Cervantes de Don Quijote de la Mancha 10
“La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear.” — Miguel de Cervantes de Don Quijote de la Mancha
“Si el rango y el dinero vienen acompañados del amor y la virtud, los aceptaría agradecida y gozaría con vuestra buena fortuna; pero sé por experiencia cuánta felicidad real se encu...” — Louisa May Alcott 4
“He tenido la fortuna de entrenar al equipo de mi vida, el Racing. Pero tuve la mala suerte de que pasó una paloma y se cagó precisamente en mi tejado.” — Manuel Preciado
“La fortuna no está hecha para los sillones: para alcanzarla, antes que mantenerse bien sentado hay que correr tras ella.” — Plutarco 5
“La fortuna no está hecha para los poltrones y para alcanzarla, antes que mantenerse bien sentado hay que correr tras ella.” — Plutarco 6
“¡Cuán cierto es que la fortuna está muy fuera del alcance del juicio humano, y que respecto a ella nada sirven nuestros raciocinios!” — Plutarco 4