“Me trasladé a la famosa ciudad de Otumwee con el corazón lleno de remordimiento por el acto de insensatez que provocó un desastre comercial tan terrible.” — Ambrose Bierce de Aceite de perro
“Se sentía como el que asesina en la oscuridad sin saber a quién ni por qué.” — Ambrose Bierce de Pueden suceder tales cosas
“Conoció entonces Cármen que se hallaba abandonada de todos en la tierra y condenada en el cielo.” — Hans Christian Andersen de Los zapatos rojos
“Solo demuestra lo inmaculadamente buenas que hemos sido en toda nuestra vida. La primera vez que hacemos algo que nuestros maridos no saben nos sentimos culpables.” — Elizabeth von Arnim de Abril encantado
“Yo maté a aquella mujer a quien tanto amaba; ¿mas de quién fue la culpa?” — Emilio Salgari de La reina de los caribes
“Fue un gran pecado el primero que inventó la conciencia.” — Francis Scott Fitzgerald de El diamante tan grande como el ritz
“Yo no bajo. Porque tengo miedo. ¿A quién? A mi conciencia.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Cuento futuro
“El culpado no por conocer su culpa deja de sentir la pena del castigo.” — Miguel de Cervantes de El casamiento engañoso 5
“Iré acaso al infierno, sí, pero iré sin trampas; como un mal sacerdote, y como un buen caballero.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Cuentos morales 5
“En mi juventud hice de mi arte un arma poderosa de seducción, y encendí con él pasiones que me arrastraron á un crimen.” — Gustavo Adolfo Bécquer de El miserere
“Desde el momento en que Casio me excitó contra César, no he dormido.” — William Shakespeare de Dramas
“Más pecó en ahorcarse Judas que en vender a Cristo.” — Miguel de Cervantes de La gran sultana doña Catalina de Oviedo
“Constanza, herida por su mano, expiraba allí a su vista, revolcándose en su propia sangre.” — Gustavo Adolfo Bécquer de La corza blanca
“Su solo recuerdo la horrorizaba, como algo atroz que la hubieran obligado a cometer.” — Horacio Quiroga de La gallina degollada
“Desde el fondo de veinte años surgieron en explosión de vergüenza, la gratitud y el amor que nunca le había expresado a ella.” — Horacio Quiroga de Los destiladores de naranja
“¡Por qué en mi casa me arranqué las uñas para no salvar del alquitrán ni el pelo colgante de mi María!” — Horacio Quiroga de El vampiro
“Si es necesario matar para tranquilidad de los buenos, ¿por qué se me odia?” — Vicente Blasco Ibáñez de La condenada
“No puede oirme porque estoy en pecado mortal, y así me cogerá la muerte.” — Ramón del Valle-Inclán de Águila de blasón
“Toda nueva vida requiere una confesión sincera de las pasadas culpas.” — Rosalía de Castro de El caballero de las botas azules 5
“Ya estaban frías las manos de mi bisabuelo cuando supe cómo se habían cubierto de sangre.” — Ramón del Valle-Inclán de Flores de almendro