Un talento satírico
William Makepeace Thackeray nació en Calcuta, en la India británica, el 18 de julio de 1811, hijo de un funcionario de la Compañía de las Indias. Enviado a Inglaterra para su educación tras la muerte de su padre, dilapidó en su juventud una herencia y probó diversas ocupaciones —el periodismo, el dibujo, la escritura— antes de consagrarse a la literatura. Dotado de un agudo talento satírico, de un fino sentido del humor y de una mirada desengañada y realista sobre la sociedad, se convirtió en uno de los grandes novelistas de la era victoriana, considerado a menudo el gran rival de Charles Dickens, aunque de un temperamento y un estilo muy distintos.
«La feria de las vanidades»
Su obra maestra es La feria de las vanidades (Vanity Fair, 1847-1848), una de las grandes novelas de la literatura inglesa. Subtitulada «Una novela sin héroe», es una amplia y satírica pintura de la sociedad inglesa de su tiempo, con su ambición, su hipocresía, su esnobismo y su culto al dinero y a las apariencias. Su protagonista, la astuta, ambiciosa y encantadora Becky Sharp, una joven sin fortuna que se abre camino en la sociedad mediante la intriga y la seducción, es uno de los grandes caracteres de la literatura. La novela, sin héroes ni villanos absolutos, ofrece un retrato desengañado, irónico y penetrante de la comedia humana y de las vanidades de la sociedad.
La sátira y el desengaño
La obra de Thackeray se distingue por su sátira aguda, su ironía y su realismo desengañado. Frente al sentimentalismo y a los héroes idealizados, Thackeray retrató la sociedad y la naturaleza humana con una mirada crítica, escéptica y desengañada, atenta a la ambición, la hipocresía, el esnobismo y las debilidades humanas, pero también con una honda comprensión y una cierta melancolía. Su famoso tema de la «vanidad» —la persecución de las apariencias, el dinero, el estatus y los placeres vacíos— atraviesa su obra y le da un tono de sátira moral y de reflexión sobre la fugacidad y la vanidad de las cosas humanas.
Las otras novelas
Además de La feria de las vanidades, Thackeray escribió otras novelas notables, como La historia de Henry Esmond —una novela histórica ambientada en el siglo XVIII, admirada por su recreación de la época y su elegancia— o Los Newcome y Pendennis, en las que continúa su retrato satírico y desengañado de la sociedad. Cultivó también, con maestría, el ensayo, la crónica, la sátira y el periodismo, y sus escritos sobre los «esnobs» —contribuyó a popularizar el término— son una aguda y divertida crítica de las pretensiones y las vanidades sociales.
Thackeray y Dickens
Thackeray es considerado, junto a Charles Dickens, uno de los dos grandes novelistas de la era victoriana, y a menudo se los ha contrapuesto como rivales. Frente al sentimentalismo, la efusión, la fantasía y la crítica social apasionada de Dickens, Thackeray ofrecía una mirada más fría, irónica, escéptica y desengañada, un realismo satírico y una elegancia distintos. Ambos, desde temperamentos y estilos opuestos, retrataron magistralmente la sociedad de su tiempo y ocupan un lugar central en la historia de la novela inglesa.
Legado
William Makepeace Thackeray murió en Londres el 24 de diciembre de 1863. Es reconocido como uno de los grandes novelistas de la era victoriana y de la literatura inglesa, maestro de la sátira, la ironía y el realismo desengañado. La feria de las vanidades es un clásico universal, una de las grandes novelas satíricas de la literatura, cuyo retrato desengañado de la sociedad y de las vanidades humanas, y cuya inolvidable Becky Sharp, la mantienen plenamente vigente. Su mirada crítica, su ironía y su comprensión de la naturaleza humana lo sitúan, junto a Dickens, entre las cumbres de la novela del siglo XIX. William Makepeace Thackeray permanece como uno de los grandes maestros de la novela inglesa, el satírico agudo y desengañado que retrató las vanidades y las hipocresías de la sociedad de su tiempo, y que en La feria de las vanidades dejó un retrato inmortal de la comedia humana, irónico, penetrante y de honda verdad.