Foto de Juan Valera

Biografía de Juan Valera

Escritor España · 1824–1905

El diplomático de las letras

Juan Valera nació en Cabra, en la provincia de Córdoba, el 18 de octubre de 1824, en una familia de la nobleza andaluza venida a menos. Hombre de vasta cultura, dominio de idiomas y refinamiento exquisito, desarrolló una larga y brillante carrera diplomática que lo llevó a Nápoles, Lisboa, San Petersburgo, Washington, Bruselas y Viena. Esa vida cosmopolita, unida a una erudición inmensa y a un temperamento escéptico y elegante, marcó su obra literaria, escrita con la distinción y la ironía de un aristócrata del espíritu, siempre alejado de las estridencias y los excesos.

«Pepita Jiménez»

Su obra maestra, Pepita Jiménez (1874), lo consagró como novelista. Cuenta, en forma epistolar, la historia de Luis de Vargas, un joven seminarista que, de vuelta en su pueblo antes de ordenarse sacerdote, se enamora de Pepita, una joven y hermosa viuda, y ve tambalearse su vocación religiosa ante la fuerza del amor terrenal. Con delicadeza psicológica, fina ironía y una prosa de gran belleza, Valera plantea el conflicto entre el misticismo y el amor humano, resuelto a favor de la vida y la naturaleza. La novela, luminosa y armónica, es una de las cumbres del realismo español.

Una estética de la belleza

Valera defendió una concepción del arte como búsqueda de la belleza y la armonía, en la que la novela debía deleitar y elevar más que denunciar o documentar. Por ello se mantuvo al margen del naturalismo de Zola, que triunfaba en su época, y del que criticó su determinismo y su gusto por lo sórdido. Su realismo es idealizado, sereno y estilizado, atento a la psicología y a la belleza formal más que a la crítica social. Esa posición, refinada y un tanto conservadora en lo estético, le valió tanto admiración como reproches de quienes buscaban una literatura más comprometida con la realidad social.

El resto de su obra narrativa

Además de Pepita Jiménez, Valera escribió otras novelas notables, como Doña Luz —que aborda de nuevo, con variaciones, el conflicto entre el amor y la vocación religiosa—, Las ilusiones del doctor Faustino y Juanita la Larga, esta última una deliciosa historia de amor ambientada en la Andalucía rural. En todas ellas despliega su fina observación psicológica, su ironía benévola y su prosa impecable, así como su predilección por los personajes femeninos, retratados con simpatía y penetración.

El crítico y el humanista

Valera fue también uno de los críticos literarios más agudos y respetados de su tiempo, así como ensayista, traductor y autor de una copiosa y brillante correspondencia. Su cultura enciclopédica, su conocimiento de las literaturas europeas y clásicas y su juicio sereno hicieron de él una autoridad intelectual. Fue miembro de la Real Academia Española y una figura central de la vida literaria del siglo XIX. Reconoció, entre otros, el talento del joven Rubén Darío, a cuyo Azul… dedicó unas célebres cartas.

Legado

Ya anciano y prácticamente ciego, siguió dictando obras hasta el final. Murió en Madrid el 18 de abril de 1905. Juan Valera ocupa un lugar destacado en el realismo español, algo aparte de Galdós o Clarín por su idealismo estético y su refinamiento aristocrático. Pepita Jiménez sigue siendo una de las novelas más leídas y apreciadas del siglo XIX español, y su prosa, modelo de elegancia y armonía, lo mantiene como uno de los grandes estilistas de la lengua. Representa la vertiente más culta, serena y europea de la narrativa española de su siglo.

Obras de Juan Valera

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