Biografía de Juan de Valdés
Escritor España · 1505–1541
El humanista erasmista
Juan de Valdés nació en Cuenca hacia 1509, hermano —gemelo o muy próximo— de Alfonso de Valdés, también célebre humanista y escritor. Como su hermano, fue un ferviente seguidor de las ideas de Erasmo de Róterdam y una figura del erasmismo en España, la corriente humanista y reformista que propugnaba una religiosidad más interior, evangélica y espiritual, y una reforma de la Iglesia. Hombre de vasta cultura, de honda inquietud religiosa y de espíritu independiente, Juan de Valdés desarrolló una obra que abarca la reflexión sobre la lengua, la espiritualidad y la reforma religiosa, y que lo sitúa entre las figuras más interesantes del humanismo y de la espiritualidad del Renacimiento español.
El «Diálogo de la lengua»
Su obra más célebre es el Diálogo de la lengua (escrito hacia 1535), una obra pionera y fundamental sobre la lengua castellana. En forma de diálogo, Valdés reflexiona sobre el castellano, su origen, su vocabulario, su gramática, su ortografía, su buen uso y su valor como lengua de cultura, con una agudeza, una modernidad y un buen gusto notables. Defensor de la naturalidad, la claridad y la elegancia en el uso de la lengua —«escribo como hablo», afirmaba—, Valdés ofreció una de las primeras reflexiones sistemáticas y de valor sobre el castellano, y contribuyó a la valoración y el cultivo de la lengua vulgar como lengua de cultura, en un momento clave de su desarrollo. El Diálogo de la lengua es un texto fundamental de la historia de la lengua y la filología españolas.
La espiritualidad reformista
La inquietud religiosa fue el centro de la vida de Juan de Valdés. Erasmista convencido, y de una espiritualidad honda, interior y reformista, cercana en algunos aspectos a las ideas de la Reforma, desarrolló y difundió una religiosidad basada en la fe, la gracia, la relación personal e interior del alma con Dios, y la lectura y meditación de las Escrituras. Perseguido por la Inquisición en España por sus ideas, se estableció en Italia, sobre todo en Nápoles, donde reunió en torno a sí un círculo de discípulos —el «valdesianismo»— a los que transmitió su espiritualidad reformista, y donde escribió sus obras religiosas.
Las obras religiosas
En Italia, Juan de Valdés escribió sus obras de espiritualidad, como el Diálogo de doctrina cristiana, los comentarios a las Escrituras y otros escritos en los que expuso su religiosidad interior, evangélica y reformista. Su espiritualidad, que ponía el acento en la fe, la gracia y la experiencia interior de Dios, y que se nutría del erasmismo y de las corrientes reformistas, influyó en su círculo napolitano y en algunas figuras importantes de la espiritualidad de su tiempo. Su obra religiosa lo sitúa entre las figuras de la espiritualidad reformista y de la inquietud religiosa que agitaron la Europa del Renacimiento.
Lengua y espíritu
La obra de Juan de Valdés une, de manera notable, la reflexión sobre la lengua y la espiritualidad. Su interés por el buen uso, la claridad y la naturalidad de la lengua se relaciona con su ideal de una religiosidad sencilla, directa e interior, y con su afán de comunicar y difundir. Tanto en su reflexión lingüística como en su espiritualidad, Valdés defendió la naturalidad, la claridad, la interioridad y la autenticidad, frente a los formalismos y los artificios. Esa coherencia entre su pensamiento sobre la lengua y su espiritualidad refleja la sensibilidad del humanismo erasmista, y hace de su obra un testimonio valioso de las inquietudes culturales y religiosas de su tiempo.
Legado
Juan de Valdés murió en Nápoles en 1541. Es reconocido como una figura importante del humanismo y de la espiritualidad del Renacimiento español, y como el autor del Diálogo de la lengua, obra pionera y fundamental sobre el castellano, que lo sitúa entre los primeros y más agudos reflexionadores sobre la lengua española y que sigue siendo un texto de referencia en la historia de la filología. Su espiritualidad interior y reformista, y su círculo napolitano, lo sitúan además entre las figuras de la inquietud religiosa de su época. Juan de Valdés permanece como uno de los grandes humanistas del Renacimiento español, el erasmista que unió la reflexión pionera sobre la lengua castellana con una honda espiritualidad reformista, y cuyo Diálogo de la lengua, defensa de la naturalidad y el buen uso del castellano, sigue siendo un texto fundamental de la historia de la lengua y la cultura españolas.