Entre el comercio y las letras
Giovanni Boccaccio nació en 1313, probablemente en Certaldo o en Florencia, Italia, hijo natural de un comerciante. Destinado por su padre al comercio y a los estudios de derecho, que cursó sin entusiasmo en Nápoles, sintió desde joven una irresistible vocación por las letras. En Nápoles, en el ambiente refinado y culto de la corte, se formó, leyó a los clásicos, se enamoró y comenzó a escribir. Junto a Dante y Petrarca —de quien fue amigo y admirador—, es considerado uno de los tres grandes padres de la literatura italiana y europea, y una figura fundamental del primer humanismo y del Renacimiento que se anunciaba.
El «Decamerón»
Su obra maestra es el Decamerón (compuesto hacia 1348-1353), una de las obras cumbre de la narrativa universal. Es una colección de cien cuentos, narrados a lo largo de diez días por un grupo de diez jóvenes —siete mujeres y tres hombres— que se han refugiado en una villa en las afueras de Florencia para huir de la peste negra que asolaba la ciudad. Los cien relatos, de una variedad, una riqueza y un ingenio extraordinarios, abarcan todos los tonos y temas: el amor, el ingenio, la astucia, la fortuna, la crítica de los vicios y la hipocresía, lo cómico, lo trágico y lo erótico. Con ellos, Boccaccio ofrece un vasto y vivo retrato de la sociedad de su tiempo y una celebración de la inteligencia, la vitalidad y la humanidad.
El maestro del cuento
Con el Decamerón, Boccaccio fue el gran creador y maestro del cuento en la literatura europea, y estableció el modelo del relato breve, ingenioso y bien construido, que influiría en toda la narrativa posterior. Su arte de contar, su capacidad para crear personajes vivos y situaciones ingeniosas, su humor, su ironía y su celebración de la inteligencia y la vitalidad humanas hicieron de su obra un modelo y una fuente inagotable. El Decamerón influyó en autores de toda Europa —Chaucer, Shakespeare, Cervantes y tantos otros tomaron de él temas y procedimientos—, y es una piedra angular de la narrativa occidental.
Humanidad y vitalidad
El Decamerón es una obra profundamente humana y vital, que celebra la inteligencia, el ingenio, el amor, la vitalidad y la capacidad del ser humano para sobreponerse a la adversidad —incluso a la peste y a la muerte que enmarcan la obra— mediante la palabra, la razón y la alegría de vivir. Frente a la visión medieval centrada en el más allá, Boccaccio pone en el centro la vida terrenal, humana, con sus placeres, sus pasiones, sus astucias y sus miserias, retratada con realismo, humor y simpatía. Esa afirmación de lo humano y lo terrenal, esa vitalidad y ese realismo, anuncian el espíritu del Renacimiento.
El humanista
Además del Decamerón, Boccaccio escribió numerosas obras, en italiano y en latín, tanto de creación —poemas, novelas, obras alegóricas— como de erudición humanista. Fue un ferviente admirador y estudioso de la Antigüedad clásica, y en su última etapa se dedicó a obras eruditas en latín sobre mitología, geografía y las vidas de hombres y mujeres ilustres, contribuyendo al renacimiento del interés por la cultura clásica. Fue también un gran admirador y estudioso de Dante, sobre cuya Divina Comedia escribió y dio conferencias. Su labor como humanista y como difusor de la cultura clásica lo sitúa entre los precursores del Renacimiento.
Legado
Giovanni Boccaccio murió en Certaldo el 21 de diciembre de 1375. Es reconocido como uno de los tres grandes padres de la literatura italiana y europea, junto a Dante y Petrarca, y como el gran creador y maestro del cuento en la narrativa occidental. Su Decamerón es una de las obras cumbre de la literatura universal, una colección de cuentos de una riqueza, un ingenio y una humanidad extraordinarios, que ha sido leída, admirada e imitada durante siglos y que ha influido en toda la narrativa posterior. Su celebración de lo humano, su realismo, su humor y su vitalidad anuncian el Renacimiento. Giovanni Boccaccio permanece como uno de los fundadores de la literatura europea y como el gran maestro del cuento, el autor del inmortal Decamerón, esa obra que, entre la peste y la muerte, celebra la inteligencia, la vitalidad y la humanidad, y que sigue deleitando, hace casi siete siglos, a los lectores de todo el mundo.