Introducción
¿Y si tuviéramos un doble que conociera todos nuestros secretos y apareciera, una y otra vez, justo para impedirnos hacer el mal? Ese es el punto de partida de William Wilson, uno de los grandes relatos de Edgar Allan Poe sobre el doppelgänger, la figura del doble. El narrador, que adopta el nombre falso de William Wilson, arrastra desde la escuela a otro muchacho idéntico a él, con su mismo nombre y su misma voz, que lo vigila y lo desenmascara.
A medida que el protagonista se hunde en el vicio y la corrupción, su doble reaparece en los momentos clave para arruinar sus planes. La persecución se vuelve insoportable hasta el desenlace, en el que Wilson mata a su perseguidor y descubre una verdad estremecedora: ha matado a sí mismo, a su propia conciencia. Poe convierte una historia de terror en una parábola sobre la culpa y la autodestrucción: quien silencia su conciencia acaba destruyéndose.